EL DÍA, Santa Cruz De Tenerife Las lluvias torrenciales que se han desencadenado en las Islas han vuelto a revivir recuerdos nefastos para la memoria colectiva, sobre todo en Santa Cruz, donde los "ríos" de aguas marrones bajando con furia recordaron a la ríada del 31-m. Sin embargo, lo peor pasó y la capital tinerfeña recuperó una cierta normalidad, con la reposición del servicio de guaguas de Titsa.
Como balance inmediato, el Plan de Emergencias activado por el Gobierno canario y la alerta mantenida hasta mañana, el balance provisional es de carreteras y calles anegadas, inundaciones en locales y casas, desprendimientos y las aguas corriendo por los barrancos han dejado su secuela en las islas occidentales y los ciudadanos empiezan a atisbar los daños materiales que van a tener que lamentar cuando pase la borrasca.
También cabe resaltar que el tranvía se vio afectado por el aguacero, incluso un convoy sufrió un descarrilamiento, aunque no hubo que lamentar males mayores.
En Santa Cruz, había preocupación en la Cruz del Señor y también en el barrio de Añaza. Las alcantarillas no eran capaces de soportar la cantidad de agua y la avenida Anaga quedó impracticable. Asimismo, en las Ramblas y arterias de las ciudad se convirtieron en acometidas para el caudal, que dejó intransitable la capital. Precisamente, el transporte público no pudo realizar sus habituales itinerarios.
La avenida Buenos Aires, donde está ubicado el periódico El Día, se convirtió en un "rápido" caudaloso, así como la avenida La Salle, que quedó totalmente anegada.
Salvo un pequeño respiro que dio el pertinaz aguacero a eso de las 7 de la tarde, las escenas de coches afectados, sirenas y preocupación de la ciudadanía eran patentes.
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