MAL TRAGO el de esta primera vuelta. Al Tenerife se le descosió el equipo después de la lesión de Marc Bertrán y lo está terminando de remendar ahora. Hay jugadores que desde la normalidad sostienen a su equipo. Son aquellos cuya influencia se mide por el vacío que dejan cuando no están. La vuelta del lateral ha provocado una reordenación natural de las cosas.
En resumidas cuentas, este Tenerife que va a encarar la segunda mitad del Campeonato sumido en una apuesta arriesgada (la de salvarse con tamaña austeridad), es mejor que el que ha competido durante la primera vuelta. Aunque no fiche.
Con su buen funcionamiento y con la bonanza del calendario, el equipo de Oltra debe sacar adelante el desafío de alcanzar y superar los 43 puntos. Nadie ha descendido con tantos. La baza principal, desde el análisis teórico, son los partidos del Heliodoro. Aquí vienen 5 rivales directos, y aquí pueden perder también los otros 3, que ahora parecen tan superiores. El Estadio es un plus extraordinario para el Tenerife. No se trata de medir los decibelios de ruido intimidador; es otra cosa: hay una conexión excitante entre el estilo de juego del equipo y el gusto de la gente en la grada. Y en pleno apogeo esa complicidad erosiona al rival.
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