EFE, París
Los máximos representantes de la diplomacia francesa y estadounidense admitieron ayer fallos de coordinación en la asistencia a Haití, ante una tarea de ayuda de emergencia por el devastador terremoto que superó todas sus expectativas.
El ministro francés de Exteriores, Bernard Kouchner, y la secretaria de Estado Hillary Clinton aludieron a la misión "imposible" que planteó el terremoto en el país caribeño a la hora de coordinar la ayuda de emergencia. "Ha sido la tragedia natural más dramática que nunca he vivido", dijo Kouchner en una conferencia de prensa con su colega estadounidense al final de una visita de Clinton a la capital gala. Por su parte, Clinton admitió que "aprendemos cómo afrontar estas situaciones" y reconoció que "hay lecciones que tomar" en relación con la ayuda enviada sobre el terreno. Sin embargo, intercambiaron elogios a los trabajos de rescate desempeñados por equipos enviados desde el primer momento desde los dos países, y Kouchner alertó de que "todavía estamos en la fase de emergencia".
"No podemos seguir haciendo caridad permanente", dijo el ministro galo al referirse al trabajo de reconstrucción que requiere un país arrasado por la catástrofe y que precisa más que la ayuda de emergencia imprescindible para reparar la tragedia humana.
Clinton aseguró que su país ha tomado medidas en relación con la adopción de menores haitianos sin documentos a causa del terremoto del día 12 de enero y para ayudar a los ciudadanos del país caribeño sin medios económicos en EEUU.
Pero la sensación que Kouchner y Clinton ofrecieron en París fue la de representar a dos potencias que se vieron absolutamente desbordadas por el esfuerzo necesario para afrontar la reparación de la catástrofe.
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