TRAS LA RENUNCIA a ser nuevamente cabeza de lista de D. Juan Fernando López (más quemado que la pipa de un indio), y mantenidas durante toda su etapa de "terminator" diferencias marcadas con D. Jerónimo Saavedra (más hueso que sustancia), se abre ahora una pugna enconada entre lo que pueden ser denominadas diferentes sensibilidades dentro del "PSOE-c" por la implantación de líneas medianamente defendibles y la sucesión del insigne.
A todo esto, aparece el presidente del todopoderoso "chapter grancanario", D. José Miguel Pérez, postulado como opción de consenso por eso de "candidato formado y persona honrada ingredientes esenciales para el cambio político que necesita Canarias". ¡Qué bien!, ¡qué bien!, hoy comemos con José Miguel -anuncio de conservas-, y no quisiera flipar, pero, habiéndolo oído en varias ocasiones en boca de empresarios de la isla hermana, como zorro plateado puedo temblar por las pocas gallinas que quedan en los corrales. Algunos se han echado fuera directamente: D. José Segura, con su luz, y otros se han lanzado a la brega dispuestos a una guerra encarnizada por el poder en el partido. No se ponen de acuerdo ni en la fecha. Quieren llamarlo debate sano y lógico en el seno de una organización plural, pero la verdad es que cuando, por un lado, se pide "cambio de estrategia", por otro, D. Santiago Pérez expone "algo tan humano como la vanidad" para justificar que Saavedra "presuma de haberse cobrado la cabeza de Aguilar". ¡Ay cabecita, cabecita!, que según los mismos ha dejado el partido hecho un guiñapo. Con D. Juan Carlos Alemán en el medio de la melé y Dña Carolina Darias, D. Casimiro Curbelo y otros de tapadillos o en el carnaval de zorroclocos.
Pero como no milito, lo desconozco y son ellos los que escenifican a cuchillo unas diferencias en las que el camino de Santiago parece recorrerse con este hombre en el papel cantante de "il divo defensor di´caído" inmolado en lo indefendible.
A mi gusto, es mucho más inteligente analizar desde enfoques de cambio o modificación la política o estrategia de oposición llevada hasta la fecha que seguir erre que erre en la idea de edición de bolsillo de haber ganado unas elecciones pasadas (yo gané, yo gané?), porque además no condujo a ningún sitio y traspasó un mensaje equivocado. Sólo tratando de desviar la atención del grave patinazo en la gestión de la economía de los dirigentes actuales del Estado, socialistas todos, que "sí o sí" va a pasarles facturas saladitas en próximos comicios. Han metido la gamba a nivel estatal en la percepción, decisión y reflejos, de tal manera que en la desaceleración acelerada es tanto el despiste acumulado que cualquier maniobra extensiva al Gobierno canario suena a embarrar por embarrar. Desde el punto de vista opositor siempre es correcto seguir castigando, no puede ser de otra manera, leña al mono, pero también habrá que intentar ir armando algo que alguna vez pudiera coger timón o cacho.
En cuestiones territoriales está claro que el partido en las Islas se caracteriza siendo precisamente el "stooper" castigador de cualquier referencia que por situación geográfica e histórica, reciente o antigua, nos coloca destacados, como mínimo, en la primera posición de cualquier reivindicación que pudiera realizarse en un Estado aún indefinido en sus poderes. En una economía con muchos factores asimétricos. ¿Qué clase de justificación, más que la discriminación, puede amparar un socialismo como el catalán en Catalunya y el canario en las Islas? ¿Pa´qué la ce?
Hay muchos tipos de socialismo y la palabra no es más que un marco que puede contener 20.000 formas distintas. No es lo mismo un socialista español que uno cubano. No es igual un socialista vasco o uno canario. Frecuentemente coexisten diferentes movimientos políticos que adoptan el título de socialistas: desde aquellos con vagas ideas de búsqueda del bien común e igualdad social, hasta los proyectos reformistas de construcción progresiva de un Estado socialista en términos marxistas, o variantes pre y postmarxistas de socialismo (sean obreristas o nacionalistas), o el intervencionismo. Definiciones de socialismo o de sus métodos que pueden variar drásticamente según varíen los interlocutores políticos y que algunas veces se distancian en mayor o menor medida de su etimología: estatistas, nacionalistas, marxistas, cooperativistas, corporativistas gremiales clásicos, corporativistas de Estado o fascistas, socialistas de renta, socialistas de mercado, mutualistas, socialdemócratas modernos, etc.
La persona elegida puede hacer bien, siendo lo de menos.
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