EFE, Londres
El que fuera asesor legal del ministerio británico de Exteriores durante la guerra contra Irak reveló ayer que advirtió al ministro de la época, Jack Straw, de que invadir el país sin una resolución específica de la ONU era ilegal.
Michael Wood, abogado de Exteriores entre 2001 y 2006, prestó declaración ayer ante la comisión independiente que investiga las circunstancias del ataque de marzo del 2003. En su intervención, Wood -que pese a su oposición a la guerra permaneció en el Gobierno hasta el 2006 y fue condecorado por Isabel II en el 2004- subrayó que la invasión del país árabe "no tenía base legal en la legislación internacional".
El letrado dijo a los investigadores que estuvo en desacuerdo con el dictamen de apoyo a la guerra ofrecido en vísperas de la invasión por el entonces fiscal general del Estado, Peter Goldsmith, quien en meses anteriores se había mostrado reacio a respaldar su legalidad.
En un comunicado previo a su comparecencia, Wood dijo que había concluido que "el uso de la fuerza contra Irak en marzo del 2003 era contrario a la legislación internacional".
"En mi opinión -precisaba en la nota-, el uso de la fuerza no fue autorizado por el Consejo de Seguridad (de la ONU) y no tenía ninguna otra base en la legislación internacional".
Wood explicó a la comisión que discrepó de la tesis de Goldmisth de que la resolución 1441 aprobada en noviembre del 2002, donde se daba a Sadam Husein una última oportunidad de desarmarse, junto con otras relativas a la guerra del Golfo de 1991, era suficiente para justificar la guerra.
Sin embargo, pese a que esa fue su conclusión final, meses antes había barajado la misma tesis que Goldsmith -si bien como opción menos óptima-, como demuestran documentos desclasificados con motivo de la pesquisa.
En diciembre del 2002, escribió al fiscal general admitiendo que podía argumentarse que la resolución 1441 podía interpretarse como autorización para lanzar el ataque. La "primera opinión" de Wood era que esa resolución no era por sí misma suficiente para justificar la invasión, ni para revivir anteriores mandatos sobre la guerra de 1991.
Sin embargo, la "segunda opinión", que presentaba "posibles dificultades", era que había margen para argüir que la 1441 contenía una "autorización condicional" para recurrir a la fuerza si Irak no cumplía con sus obligaciones o había más debate en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU. Posteriormente, el abogado reforzó su punto de vista contrario a la invasión sin respaldo multilateral.
El 24 de enero, escribió a Straw después de que éste señalara al entonces vicepresidente de EEUU, Dick Cheney, que, aunque Londres "preferiría" un segunda resolución de la ONU, estaría "bien" seguir adelante "a la Kosovo" si no se conseguía una.
El abogado le avisó de que esto era "completamente erróneo desde el punto de vista legal" y añadió: "Espero que no haya duda de nadie de que, sin otra decisión del Consejo, y en ausencia de circunstancias extraordinarias, de las cuales actualmente no hay señales, Reino Unido no puede legalmente utilizar la fuerza contra Irak".
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