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ÁLVARO MORALES, Tenerife
En un pleno extraordinario con gran afluencia de público, de pocos puntos pero intensidad y tensión creciente, la palabra "racismo" acabó acaparando los focos y confirmando las claras diferencias entre el gobierno lagunero (CC) y la oposición, especialmente con el PSC. Tras mucha metralla dialéctica sobre el histórico mercado, el transporte público, los nuevos agentes de movilidad y la situación de la Policía Local, así como los reconocimientos extrajudiciales de crédito y los gastos sin concurso de ferretería y otros, la propuesta socialista sobre la creación y regulación de un mercadillo municipal, ligada previamente a la del mismo partido sobre la habilitación de un espacio público para la venta ambulante del colectivo gitano de la localidad, deparó momentos y un cruce de acusaciones poco edificantes que, según cada color político, prueban la talla del rival.
El hecho de que CC esgrimiera un informe de un técnico de Participación Ciudadana de horas antes para impedir la intervención del presidente de la asociación de vendedores ambulantes y representante del colectivo gitano lagunero, Rafael Heredia, originó que los dos partidos de la oposición se levantaran del pleno y dejaran sin abordar los expedientes y gastos de 2009 con reparaciones de Intervención.
Antes de los momentos más tensos, Javier Abreu (PSC) pidió un receso de cinco minutos para que los ediles opositores y otros presentes entre el público completaran las 25 firmas que, según ese informe, le faltaba al colectivo gitano para alcanzar las 100 rúbricas que exige el reglamento de Participación para intervenir si no se pertenece a una entidad que lo solicitó formalmente en su momento. El alcalde negó esta posibilidad recalcando que no procedía y que prevalecía el informe, mientras que el portavoz del PP, Rafael Becerra, en una intervención muy dura, hizo una encendida defensa del colectivo gitano, al que no quiso ni llamar así porque le parece que, de por sí, potencia el racismo, al tiempo que lanzó reiteradas críticas a CC por su actitud antes de marcharse del pleno entre los aplausos de muchos presentes.
El edil de Hacienda, Juan Antonio Alonso, negó con insistencia que les muevan motivos racistas y contextualizó su postura sobre el mercadillo o el espacio para los gitanos en una "política comercial" global que, según subrayó, ha de tener en cuenta a "todos" los autónomos y a las distintas entidades comerciales y empresariales.
En medio de la tensión, Heredia soltó frases en alto para poner en duda el concepto democrático de CC, lo que le valió una llamada al orden del alcalde. El representante gitano censuró que les hicieran esperar horas para ese desenlace.
Abreu tildó luego el informe de "triquiñuela", retiró las propuestas del PSC para volverlas a traer en breve y, junto a sus compañeros, mostró carteles con la frase "no al racismo" antes de abandonar la sesión. Eso sí, la "guerra" siguió en la sala contigua, en la que Abreu dijo sentir vergüenza por el gobierno que tiene La Laguna y Antonio Pérez Godiño (CC) acusó al PSC de haber querido convertir el pleno en un "Gran Hermano".
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