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EL DÍA, S/C de Tenerife
La salida de la crisis estará para España muy vinculada al impulso del sector exterior, único mecanismo de ajuste para una economía integrada en una unidad monetaria como la eurozona y en la que la demanda interna se ha desplomado. Así lo considera el ex presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Manuel Conthe, quien se mostró ayer partidario de la deflación, entendida como "una devaluación real de los precios".
En una conferencia que ofreció en el marco del Foro de Análisis Económico que organiza CajaCanarias, Conthe señaló que le parece "pintoresco" que las autoridades políticas del país aplaudan el fin de las tasas negativas de inflación -sólo Canarias las mantiene, según los datos del Instituto Nacional de Estadística- porque lo que España necesita es abaratar sus precios y, en consecuencia, aumentar sus exportaciones y volver a ser atractiva para los turistas comunitarios. Habló de "desinflación competitiva", de la que "debimos felicitarnos" en meses anteriores.
En cualquier caso, el ex titular de la CNMV restó responsabilidad a los políticos en la actual crisis -tampoco se les debe atribuir tanta en épocas de expansión, matizó- y señaló que España comparte cuatro de los "lastres" que arrastra la economía de la eurozona en su proceso de recuperación: el incremento del desempleo, una elevada deuda privada, una banca debilitada y un creciente déficit público. Pero, además, a ellos suma una pérdida de competitividad que se traduce en "un deterioro insoslayable de la percepción de riesgo del país".
Sólo la mejora de la balanza por cuenta corriente, con un alza de las exportaciones que ha compensado el "recorte drástico" de la demanda interna derivado de un exceso de endeudamiento previo, ha frenado la caída del Producto Interior Bruto (PIB) nacional. Por ello, aunque reconoció que "no es fácil", abogó por que se "orienten los esfuerzos" hacia el exterior, ya que ha sido el patrón de crecimiento vigente hasta esta crisis lo que ha provocado esa "acumulada pérdida de competitividad".
Especial atención habrá que poner, recalcó Conthe, a las relaciones con Alemania, primera potencia del área de la moneda común y "gran acreedor" de ésta por haber financiado el proceso de expansión, hasta 2007, de sus socios. El también ex vicepresidente del Banco Mundial insistió en la correspondencia entre el bajón económico alemán (del 4,8% en 2009) y el español, y, a la vista de que las perspectivas apuntan a que el consumo privado del "motor" europeo "va a crecer bastante poco" en los próximos años, reclamó que las políticas de ajuste no se apliquen "sólo sobre los deudores, sino que sean más simétricas para estimular la demanda interna de los acreedores. A España le conviene que los alemanes vengan a gastar", resumió.
Conthe, aunque "el margen de incertidumbre es bastante grande", indicó que "no debemos ser excesivamente optimistas" sobre una recuperación "en V", porque ello sería "subestimar el peso de los lastres de la economía de la eurozona". España seguirá decreciendo este año, a diferencia de los países de su entorno, y deberá reducir su gasto público, actualizar su mercado laboral y sanear su sistema financiero.
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