EFE, Washington
Altos funcionarios de seguridad de EEUU reconocieron ayer ante el Senado que hubo fallos en el sistema de seguridad aérea antes y después del atentado frustrado en Detroit en enero, mientras los republicanos exigen despidos.
Durante una audiencia del Comité de Seguridad Nacional del Senado, funcionarios del Gobierno indicaron que está en marcha una investigación para determinar si habrá despidos en conexión con el fallido atentado contra el vuelo desde Amsterdam a Detroit el día de Navidad, a manos del nigeriano Umar Faourk Abdulmutallab.
El Director Nacional de Inteligencia, Dennis C. Blair, dijo que fue un error el haber reducido el número de presuntos terroristas de la lista que les prohíbe tomar vuelos con destino a EEUU.
"Lo prudente, explicó Blair, es colocar los nombres en esa lista por si acaso y eliminarlos cuando eso se justifique". Sin embargo, antes del atentado hubo presiones en sentido contrario y "no debí ceder a esas presiones", dijo Blair, sin dar más detalles.
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