EFE, Melbourne (Australia)
El suizo Roger Federer señaló ayer que su condición de padre no afecta en absoluto a su juego en la antesala del Abierto de Australia que comienza mañana y en el que espera lograr la victoria por cuarta vez.
El número uno del mundo ha viajado a Melbourne junto con su mujer, Mirka, y sus dos hijas de seis meses, Myla y Charlene. Su objetivo ahora es sumar el título 16 del Grand Slam en su carrera y aumentar la distancia con sus perseguidores.
Tras ser derrotado por el ruso Nikolay Davydenko en las semifinales del torneo de Doha, otro ruso, Igor Andreev, se prepara como primer rival del suizo en Melbourne, y Federer considera que a pesar de que ahora su deber como padre le hace involucrarse en otras tareas más domésticas, se encuentra en forma. "Siempre se especula cuando tienes familia, porque si echas un vistazo a la historia encontrarás algunos jugadores que no ganaban cuando la tenían. Pero el hambre permanece y estoy trabajando tan duro como lo hacía antes y no como si fuera una niñera. Estoy dedicando muchas horas y siento que mi juego está al nivel que tiene que estar", dijo.
Además de sus obligaciones, Federer tiene tiempo también para dedicarse a obras de caridad, y mañana, junto con el español Rafael Nadal y un grupo de jugadores y jugadoras, disputará partidos de exhibición para recaudar fondos para las víctimas del terremoto que ha afectado Haití.
En su primera intervención ante la prensa, el suizo aprovechó también para desear a su amigo Tiger Woods lo mejor, y que resuelva pronto sus problemas. "He seguido de lejos su asunto", explicó, "y todo lo que puedo decir es que no voy a hablar sobre su vida personal, pero le deseo lo mejor".
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