LA POLÉMICA que se se ha generado esta semana en torno a la sustitución de controladores aéreos por un sistema automatizado de control denominado Afis en aeropuertos con menos de 50 operaciones diarias, y que afecta a las instalaciones de El Hierro y La Gomera, entre otras, es sólo la punta del gran iceberg formado con todos los problemas de la navegación aérea.
El mismo día que saltaban las alarmas por el referido cambio se recuperaba la normalidad y dejábamos atrás las consecuencias del temporal de frío y nieve que no sólo afectó a Madrid, donde en una jornada se retrasaron los viajes de miles de pasajeros y se cancelaron nada menos que 274 vuelos, sino al conjunto del país y, por supuesto, al Archipiélago canario, donde se registraron 11 cancelaciones y retrasos en más de 215 operaciones, precisamente a raíz de la situación vivida en Barajas. Muchas fueron las voces de protesta, que recordaron a aquellas de hace pocos meses en los que se sufrió una situación similar, aunque en ese caso achacada a una supuesta huelga de celo de los controladores y la falta de acuerdos en la renovación de un convenio colectivo que se remonta a 2005.
Es posible aludir, además, al afortunadamente fallido atentado contra un avión que partió de Amsterdam con destino a Detroit, y tras el que se ha reavivado el debate en torno a la seguridad en los aviones y el escáner de cuerpo completo, que está en funcionamiento en algunos aeropuertos extranjeros, y que el Gobierno de España ya ha considerado inevitable, aunque lo condiciona a la destrucción inmediata de las imágenes para garantizar la intimidad de los pasajeros.
El resultado es un gran galimatías del que de momento sólo es posible extraer una conclusión clara: la necesidad de modernizar y hacer competitivo el sistema aeroportuario, que es precisamente lo que se ha propuesto el Ministerio de Fomento al presentar en el Congreso el nuevo modelo de gestión de los aeropuertos españoles, y que además se enfrenta a las demandas de gestión autonómica planteadas por las comunidades autónomas, pese a que se trata de instalaciones deficitarias.
La situación aeroportuaria actual es claramente insatisfactoria. Sólo nueve de los 48 aeropuertos que controla Aena tuvieron beneficios operativos en 2009 -en Canarias sólo Gando y el Reina Sofía- y la deuda acumulada del conjunto asciende a 11.412 millones de euros, de ahí que también sea objetivo importante aumentar la eficiencia y competitividad, para lo que se proponen recortes del gasto. Es aquí donde encaja la propuesta de reducir controladores aéreos y "racionalizar" sus condiciones de trabajo.
Fomento ha desvelado que alguno de los 2.400 profesionales que trabajan en el control de tráfico ha llegado a cobrar 900.000 euros al año, cifra de la que unos 200.000 euros son su salario y cerca de 700.000 euros corresponden a horas extras, siempre según fuentes de Fomento, que indican que sólo en horas extras ese controlador gana unos 2.600 euros brutos (1.500 netos) diarios.
Pocos se quedarán indiferentes ante estos números, que asombran hasta al más solvente, pese a ser consciente de la trascendencia del trabajo que desarrollan los controladores. Cabría, por tanto, pensar que hay que ajustar las cantidades, más aún ante la actual situación económica de crisis. No es de recibo, no obstante, que se produzca ningún detrimento en la seguridad de los vuelos, de ahí los pronunciamientos realizados también estos días desde los territorios afectados.
Ni en El Hierro ni La Gomera queremos experimentos en un momento que pedimos la ampliación de horarios en El Hierro y del propio aeropuerto y horarios en La Gomera. Debemos aclarar, sin embargo, que en la Isla colombina en realidad los despegues y aterrizajes, que son las labores en las que intervienen los controladores aéreos, ya son dirigidos desde el aeropuerto Tenerife Sur, dado que carecemos de modernos sistemas de aproximación instrumental.
Además, al parecer, el sistema Afis ya es utilizado en muchos aeropuertos y cuenta con todas las garantías, pero no todos están de acuerdo con esta premisa y se hace necesario conocer los pormenores técnicos, igual que resulta imprescindible plantear un análisis en profundidad sobre la realidad de la navegación aérea. El debate acaba de empezar, pues estamos todavía en los preliminares de la Ley de Modernización del Sistema Aeroportuario, que Fomento enviará al Parlamento en el segundo trimestre, pero una vez más debemos insistir en que la seguridad y la eficacia deben ser prioridades para cualquier cambio.
Hay que tener en cuenta, asimismo, que si las conexiones aéreas son importantes en todos los lugares, en territorios archipielágicos y, por supuesto en las Islas no capitalinas, constituyen la columna vertebral para la cohesión territorial y para asegurar el desarrollo, inseparablemente ligado al movimiento de personas y mercancías.
* Presidente del Cabildo de La Gomera
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD