El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, adelantó ayer que se está "ultimando" la llegada a España de dos prisioneros del centro de detención de la base estadounidense de Guantánamo, en Cuba, y aclaró que no se trata de ciudadanos yemeníes.

"Aún se está en los últimos trámites", explicó el ministro, que no quiso dar más detalles, recordando que desde que Obama anunció su intención de cerrar "ese anacronismo moral y ético", el Gobierno español se comprometió a "ayudarle en ese objetivo", dada la "buena relación" con Estados Unidos.

Fuentes diplomáticas precisaron que la acogida de estos dos prisioneros de Guantánamo puede estar cerrada aproximadamente en un mes.

El número de detenidos que acepta recibir España se asemejará así al que han acogido otros países europeos, como es el caso de Francia (1), Irlanda y Bélgica (2 cada una) o Italia (3). Todos ellos forman parte de un grupo de 50 presos que responden a la categoría "cleared for release", es decir, que sobre ellos no pesan cargos, por lo que deben ser puestos en libertad. El motivo de que se pida a Europa que los reciba es porque no pueden ser devueltos a sus países por razones humanitarias.

No pesan cargos

El Ministerio del Interior ha hecho una evaluación muy rigurosa de los candidatos propuestos por Washington, sobre los que ha realizado una selección, como han hecho también el resto de países europeos que respondieron positivamente a la petición de la Administración Obama de acoger a ciertos prisioneros de Guantánamo.

Aunque sobre los candidatos propuestos por EEUU no pesan cargos, los Servicios de Información españoles han estudiado con detalle sus historiales para determinar si su residencia en España podría causar algún problema de seguridad. De hecho, de un primer grupo de cinco prisioneros (cuatro tunecinos y un yemení) que presentó Washington, los expertos antiterroristas españoles coincidieron en señalar que los tunecinos resultaban potencialmente peligrosos. Posteriormente, Washington presentó los historiales de otros siete candidatos, tres sirios, dos libios y otros tantos palestinos.

Moratinos ya avanzó en junio que previsiblemente se establecería un "sistema de vigilancia y observación" en torno a los detenidos que finalmente vengan a España para garantizar plenamente la seguridad de la sociedad española. Así se hizo cuando España acogió en 2002 a tres activistas palestinos que se encerraron junto a otros 120 durante 38 días en la basílica de la Natividad en Belén.