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EFE, Teherán/Washington
La fiesta de Ashura, la más importante y sagrada del calendario islámico chií, se tiñó ayer de sangre en Irán, donde se recrudecieron los violentos enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y grupos de la oposición pro reformista, en los que han muerto al menos cuatro personas.
Según diversas páginas web opositoras, al menos cuatro personas perdieron la vida en cruentos choques con efectivos de la Policía y grupos de milicianos islámicos "Basij" en las calles del centro-sur de Teherán.
De acuerdo con el sitio internet "Nasimfarda", tres personas fallecieron en la avenida "Enguelab" y una cuarta en el cruce con la calle Kalej.
En esa zona, que ya fue escenario en 1979 de la revuelta contra el último Sha de Persia, Mohamad Reza Pahlevi, grupos antigubernamentales gritaron de nuevo "muerte al dictador" mientras varios coches de la Policía y contenedores fueron incendiados, agregó la fuente.
Uno de los fallecidos sería uno de los sobrinos del líder de la oposición, Mir Husein Musaví, informó la página web opositora parlemannews.ir. Según el citado sitio internet, que fue bloqueado de inmediato, Ali Musaví, de 35 años, resultó herido de bala en la calle Enguelab y falleció antes de ser trasladado al hospital Ibn Sina de la capital.
Las cuatro muertes en Teherán fueron confirmadas por el subcomandante de la Policía capitalina, Ahmad Reza Radan, quien, sin embargo, desvinculó a los agente de cualquier relación con esos sucesos.
Reveló, asimismo, que alrededor de 300 personas fueron detenidas y admitió que "decenas de miembros de las fuerzas de seguridad resultaron heridos".
"Una de las víctimas perdió la vida al caerse por un puente, otras dos en un accidente de circulación y una cuarta a consecuencia de un disparo", explicó.
Radan argumentó que como la Policía no portaba armas de fuego "esta muerte se considera sospechosa y está actualmente bajo investigación".
La cifra de fallecidos fue confusa a los largo de toda la jornada y osciló desde los cuatro detallados por Radan a los ocho contabilizados por algunas páginas web reformistas.
En un comunicado divulgado a última hora del día por Irna, la Jefatura de la Policía en Teherán aumentó la confusión al cifrar en cinco los muertos pero sin aportar detalles. La nota se limitó a calificar de "sospechosas" todas las muertes y a indicar que se hallan "bajo investigación".
La página web "Jaras", también gestionada por la oposición, afirmó, por su parte, que además de las víctimas mortales en la capital, otras cuatro personas perdieron la vida en la ciudad de Tabriz, ubicada al noroeste de Teherán.
Ninguna de las informaciones ha podido ser corroborada de forma independiente ya que el Gobierno iraní ha prohibido a la prensa internacional trabajar en la calle y cubrir las manifestaciones de la oposición.
Las protestas en un día tan señalado para los chiíes como es la Ashura, en el que se conmemora el asesinato en el año 680 de su tercer imám, Husein, nieto del Profeta Mahoma, parece ahondar aún más la crisis política que agita Irán desde la polémica reelección, el pasado junio, del presidente, Mahmud Ahmadineyad.
Denuncia de EEUU
EEUU denunció ayer la que calificó como represión "violenta e injusta" de civiles en Irán en las protestas que se registraron durante la celebración de la fiesta sagrada de Ashura.
"Condenamos tajantemente la represión injusta y violenta en Irán de civiles que buscaban ejercitar sus derechos universales", afirmó en un comunicado el portavoz del Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca, Mike Hammer.
"La esperanza y la historia están del lado de los que buscan de forma pacífica ejercitar sus derechos universales y Estados Unidos también lo está", afirmó Hammer.
El portavoz añadió que "gobernar mediante el miedo y la violencia no es nunca justo".
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