EL TEMA que voy a comentar en estre ladrillo post Nochebuena, para que duela más todavía a la gente que aún le queda sensibilidad para estas cosas, es más serio que las mentiras, las negativas improvisaciones y la nociva torpeza política de Rodríguez Zapatero, porque esto, aunque cabrea, ya no sorprende ni asombra, pero las noticias que publica la prensa de estos últimos días llegan al alma y preocupan porque los protagonistas, sobre los que los verdaderos responsables pasan olímpicamente, podemos ser cualquiera de nosotros, los que trazamos o los que leemos estas líneas.
Una de estas noticias se refiere a la muerte de un indigente que solía pasar la noche refugiado, como podía, si es que el sitio tenía algo de refugio, en la entrada de la sede del Juzgado de La Laguna. Se da la circunstancia de que este hombre, junto a otro indigente que también se refugiaba en el mismo lugar para pasar las frías y húmedas noches laguneras, envió una queja a este periódico, en el mes de julio último, en la que, textualmente, decía: "Esta vida es injusta y Dios y las autoridades son unos marcaceros porque no hacen realidad el principio de que tenemos derecho a un hogar y a un plato de comida. Nunca en la vida vamos a creer en los servicios municipales". Esto lo sigue creyendo el indigente que ha sobrevivido. El otro ha muerto mientras esperaba el auxilio.
A la vista de tal comportamiento municipal, demostrativo de la falta del más elemental interés por la existencia de unos seres humanos sometidos a las extremas condiciones climáticas de La Laguna, un servidor también lo cree y puede añadir calificativos más duros que se ajustan mejor a esa lamentable desidia.
No sería porque la Corporación lagunera ignorara la situación de estas personas. El concejal de la misma don Rafael Becerra hizo saber al Ayuntamiento lo que podría ocurrir y denunció, a través de este diario, que "es lamentable que La Laguna no tenga un albergue municipal y que, por ello, muriera una persona que nunca vio hecho realidad su sueño de poder contar con servicios básicos como higiene, cama y comida caliente". El edil Becerra hizo mención a la lamentable actuación de la concejala de Servicios Sociales, quien, después de saber los resultados y conociendo el problema, dijo en una sesión plenaria que "un albergue es un aparcapobres y los indigentes son un cargamento".
Lamento no conocer el nombre de la señora concejala para ponerlo en este comentario con letra negrita, que se dice en argot tipográfico a lo que se quiere destacar, porque puede ser que S.S. el Papa le conceda el premio de Caritativa universal y la llame al Vaticano, con gastos pagados, para entregarle el galardón.
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