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G.JIMÉNEZ/T.IZQUIERDO, Tfe.
El sorteo de la Lotería de Navidad de ayer es un claro ejemplo de que la suerte no se busca, sino que te encuentra por el camino, ya que muchos trabajadores de Viajes Marsans de toda España, incluidos los de Canarias, unas 1.400 personas, se llevaron su buen pellizco del Gordo, que recayó en el número 78294.
En la oficina de esta agencia de Rambla de Pulido, de la capital tinerfeña, durante toda la mañana de ayer se vivió una fiesta sin fin, pues siete de sus nueve empleados se vieron tocados por la suerte, ya que el número que habían compartido los premió con más de 40.000 euros a cada uno, aunque compañeros de otras islas, como tres en Lanzarote, dos en Fuerteventura y otros dos en Los Cristianos se vieron agraciados con 300.000 euros por cabeza, al adquirir los décimos de forma individual.
Irene, una de los nueve trabajadores de la oficina de Rambla de Pulido, no ocultaba su alegría por haber tomado la decisión de compartir un número que "todos los años nos mandan desde la central de Madrid, y que llegó la semana pasada" con otros seis compañeros. Sin embargo, en su rostro no se podía ocultar el sinsabor de este 22 de diciembre, "pues dos compañeros decidieron no participar y se quedaron fuera de esta fiesta, lo que me da mucha tristeza", una situación que también se vivió en las oficinas de Betancourt Afonso y La Laguna.
Con más de 40.000 euros hay muchas cosas que se pueden hacer, aunque no sean suficientes para dejar de trabajar, "pero este año, con los efectos de la crisis, viene muy bien este dinero para algunos caprichitos y ayudar a cubrir algunos gastos como la hipoteca o las letras del coche. Y aquí hay compañeros que realmente necesitaban el dinero".
Los trabajadores de esta agencia de viajes se fueron enterando de la suerte que habían tenido de manera escalonada, pues según comenta Irene "estábamos pendientes de la radio y sólo nos quedamos con el último número del Gordo, y pensamos que con el 4 ya era suficiente. Después nos dimos cuenta de que era más, aunque entendimos que eran 4.000 euros y ya dábamos saltos. La auténtica celebración llegó al darnos cuenta de que era el "gordo" y, tras comprobarlo por internet y revisarlo muchas veces, comenzamos a recorrer la oficina dando saltos".
A partir de ese momento la fiesta fue monumental, con clientes y vecinos que se acercaban a la agencia para felicitarlos, convirtiendo a este tramo de Rambla de Pulido "en un auténtico infierno" al que se podía llegar siguiendo el recorrido de los cables de los medios de comunicación que se apresuraron para dar en directo las primeras impresiones de los protagonistas.
Candelaria Salamel es la responsable de zona de Viajes Marsans, y fue a ella a la que tuvo que convencer de manera insistente un compañero de que les había tocado la Lotería, pues en el momento en que salían las bolas se encontraba en su casa pensando en una complicada jornada de trabajo. "Primero no te lo crees, porque te parece imposible, pero luego te convences de que por una vez en tu vida te han sonreído las cosas".
Candelaria estima que, aunque algunos trabajadores no participaron, "se ha beneficiado una buena parte de la plantilla de Canarias, unos 70 empleados, pero es que eso es la suerte, porque tienes una oportunidad, que quien quiere la coge, a pesar de que nunca nos había tocado nada".
A pesar de que el jolgorio y el champán invadieron las oficinas, los teléfonos no dejaron de sonar, y los agraciados continuaron su jornada atendiendo a todos los clientes que venían a gestionar sus viajes o a retirar sus billetes, aunque, eso sí, sin parar de compartir con ellos una alegría que pocas, o casi ninguna vez, te toca en la vida, y que ha significado para estos trabajadores "una ayuda que nos valdrá para volver a trabajar mañana con otra alegría".
Gema Hernández dirige la oficina de Rambla de Pulido y ayer confesaba que este premio "nos vale para vivir un poco más tranquilos durante un tiempo", algo de lo que se congratula "por todos los compañeros de Canarias".
Domingo no paraba dentro de la oficina, y atendía las llamadas de felicitación y de trabajo con un pequeño dispositivo telefónico adosado a su oído, aunque no se quejaba de lo que les había tocado, "porque nadie se lo esperaba y es que habíamos comprado el número hace dos días, casi de mala gana. Pero hasta que no pase un rato no asumiremos lo que ha pasado, porque esto ha sido una locura".
Pero la fortuna no sólo llegó a la capital, sino que el sur, con dos décimos, y el norte, con cuatro repartidos en el Puerto de la Cruz, vieron sus sucursales salpicadas de miles de euros. Y es que el Gordo de Navidad reservó en Marsans un vuelo directo a Canarias para regalar sueños y alegrías en una Comunidad en la que pocas veces recala algún décimo tan "famoso".
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