EFE, Manila
La actividad del volcán Mayón en la región central de Filipinas es ya "muy intensa" con fuertes sacudidas en el interior y flujo continuo de ríos de lava, anunció ayer el Instituto de Vulcanología y Sismología (Philvolcs). El último informe de los vulcanólogos señaló que el ruido procedente del interior del monte es cada vez más audible y los chorros de magma que expulsa el cráter se pueden avistar entre las nubes, por lo que en cualquier momento se espera una erupción.
"Lo que hace que esta situación diferente de la vivida en 2006 es que la presencia de ríos de lava en el cráter del Mayón indican una rica presencia de detritus y esto hace más probable que se eleve la alerta al nivel cinco (el máximo)", explicó el portavoz de Phivolcs para el Mayón, Jimmy Sincioco.
La actividad del Mayón ha llevado a los vulcanólogos a declarar la alerta 4 en 2000, 2001, 2006 y el pasado do-mingo. En las últimas 24 horas, se han registrado en el interior del monte más de 2.000 explosiones audibles desde el puesto de observación en Ligñon Hill, a casi 12 kilómetros de distancia. Las emisiones tóxicas de dióxido de azufre han superado las 6.500 toneladas diarias, muy por encima de las 500 que vertía la semana pasada.
Cubiertos de cenizas
Tres poblaciones cercanas amanecieron ayer cubiertas de cenizas y sus residentes se protegen con máscaras antigás repartidas por los servicios de emergencia.
Los habitantes en un radio de diez kilómetros en torno al cráter fueron trasladados ayer a lugares más seguros, aunque muchos evacuados regresan por la noche a sus hogares y campos de cultivo para atender la cosecha y los animales.
Según la Oficina de Defensa Civil, hasta la fecha han evacuado de sus casas a 45.358 personas o 9.428 familias que vivían en la zona en peligro.
El gobernador provincial, Joey Salceda, confirmó la resistencia de algunos aldeanos a dejar sus pertenencias y aseguró que algunas personas habían sido evacuadas por los soldados en al menos tres ocasiones.
Desde el domingo por la noche, la actividad del volcán ha ido en aumento con temblores y chorros de lava saliendo por encima del cráter. Por ello, se declaró el estado de catástrofe, se instalaron controles militares por todo el perímetro de seguridad y se impuso a la población el toque de queda a partir de medianoche.
Los vulcanólogos creen que el Mayón entrará en erupción en cualquier momento en las próximas dos semanas, y cuando ésto ocurra, la montaña expulsará una columna de humo y ceniza de diez kilómetros de altura.
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