F.B., Santa Cruz de Tenerife
Rescato para la víspera de Nochebuena una especialidad repostera que Pedro Rodríguez Dios, chef y experto pastelero, explicó en su día como curiosa tradición norteña. Se trata del crocante, que, aunque costoso de elaborar, bien vale la pena aunque sea por la imagen, dada su vistosidad. Era uno de esos dulces -amén de rosquetes, truchas, pasteles-, que no podían faltar en todas las bodas del Valle de La Orotava y que bien puede lucirse en las mesas navideñas. Desgraciadamente, es menos frecuente en las celebraciones, motivado por su complicada fabricación.
Normalmente, el crocante se hace con varios pisos, dependiendo del número de comensales. A continuación, se detalla la receta, para un total de cuatro raciones, de este precioso y apetitoso plato dulce.
Ingredientes. 300 g. de azúcar; 50 g. de agua; 50 g. de almendras granuladas.
Elaboración. Cocinar el azúcar junto con el agua hasta alcanzar unos 170ºC. Apartar del fuego, mezclar con las almendras granuladas y verter sobre un papel de cocina, extendiendo el caramelo a medio centímetro de espesor, aproximadamente. Aún caliente el caramelo, cortar dos circunferencias de siete y diez centímetros y varias tiras de dos cms. de ancho por treinta de largo, a las que se les dará algo de curva (como muestra la foto). Montar el crocante utilizando algo de caramelo caliente para montar y fijar las piezas. Decorar con el merengue que habremos elaborado.
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