TIENE gracia esa declaración pletórica de coraje que acaba de realizar Claudina Morales como presidenta de CC. Dice que su partido no aceptará contrapartidas que beneficien a Marruecos como moneda de cambio por el retorno de Aminatu Haidar a El Aaiún. Qué infeliz. Infeliz política, claro, porque como persona no juzgaré jamás a la señora Morales. Por Dios o por Alá: las contrapartidas ya están pactadas y cumplidas. Lo del tomate, con ser grave, es un asunto menor. Marruecos está consiguiendo poco a poco, sin prisas pero sin pausa, eliminar aranceles y cupos para la entrada de sus producciones agrarias en la UE, de la misma forma que los cultivadores de plátanos de "países terceros" están logrando lo mismo. Algo desastroso para una parte del campo canario, de eso no cabe duda, aunque los plataneros y tomateros han tenido tiempo para reconvertirse. Lo propio de los países desarrollados -¿somos un país desarrollado?- no es tanto cultivar la tierra, sino transformar los cultivos de la tierra por una parte, y por otra proporcionar medios técnicos para desempeñar esa actividad. En los países nórdicos ya no confeccionan vestidos. Eso lo hacen los chinos a un precio de imposible competencia. Los nórdicos fabrican las máquinas con las que los chinos manufacturan las camisas que luego venden, a tanto el kilo, en los mercadillos. Las medidas proteccionistas sólo son, a día de hoy, un parche temporal. Que nadie sueñe imposibles.
Hay otra concesión más sutil de Moratinos al rey alauita: la declaración sobre el Sáhara. En esto sólo ha intervenido el ministro de Exteriores, porque su jefe sabe poco de política internacional. Sabe levantarse o quedarse sentado cuando pasa una bandera -más bien quedarse sentado-, y hasta ahí. La gente del PSOE que estaba en Madrid estudió en Estados Unidos con becas de post grado; la que estaba en León no tuvo esa oportunidad. Qué se le va a hacer. Además, y volviendo a la airada protesta de Claudina Morales, ¿a cuenta de qué esa petición postrera de explicaciones al Gobierno? Como si CC no le hubiera aprobado a Zapatero en las Cortes todo lo que Zapatero ha necesitado en los últimos meses.
La intervención de Morales en este asunto -y me refiero a ella y no a los demás nacionalistas porque ella es la presidenta y es también quien ha hablado- resulta penosa, patética o grotesca. Lo que ustedes quieran. Lo del PSOE, en cambio, roza la infamia. Leire Pajín, pitonisa de conjunciones planetarias pero incapaz de controlar ni siquiera a la madre que la parió, ha dicho que el comunicado gubernamental tras el regreso de Haidar a El Aaiún no significa, en absoluto, el reconocimiento de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. O Moratinos va por libre, o esta señora se entera menos que la presidenta de la citada coalición vernácula. En cualquier caso, ¿qué más da que ahora reconozcamos o rechacemos la soberanía marroquí sobre ese territorio, si en 1975 salimos de allí corriendo como conejos, pese a principescas declaraciones en sentido contrario, porque era eso lo que le convenía a la oligarquía política de Madrid? Mejor se callan las dos. No sé si en silencio están más guapas, pero al menos no hacen el ridículo.
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