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COMENTARIO DE EL DÍA

Esperamos justicia de la Justicia

23/dic/09 07:39
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QUEREMOS CENTRAR nuestro comentario de hoy en el contenido de unos artículos que nos han remitido dos acendrados patriotas canarios, cuyos nombres no podemos decir porque tampoco podemos publicar los textos que nos han remitido. Aunque hoy no existe la censura franquista, sí existe la post censura: la remisión al juzgado de lo que se hace público con publicidad. Sin ir más lejos, uno de los cuatro godos de la prensa va diciendo por ahí que difícilmente ganaría José Rodríguez, y cuantos están en su entorno, un pleito en Canarias. ¿Lo decía a sabiendas o iba de farol? El primero de los supuestos sería muy grave, por lo que pensamos que actuaba como el bocazas ágrafo que siempre ha sido. Nosotros seguimos creyendo en la Justicia y en su independencia, aunque parece que algunos jueces han dejado de creer en nosotros.

Decimos que no podemos publicar los textos de estos patriotas porque ponen a descubierto a determinadas personas que ocupan puestos en la Universidad de La Laguna, o han tenido una actividad relevante en la vida política. Incluso puestos altísimos. Una vez más lo repetimos, como dijo el poeta cuyos restos no aparecen: "La luz del entendimiento me hace ser muy comedido". A nosotros también. Por comedimiento, por precaución, y lamentándolo profundamente, no podemos hacer público los "evangelios" de estos canarios auténticos sobre la corrupción política y la de alguna institución que está para corregirla, porque sus miembros deben subsanar posibles desviaciones de la actuación política.

Antes de entrar en lo dicho por ambos patriotas queremos detenernos unas líneas a comentar determinados párrafos del artículo publicado en nuestra edición de ayer por José Antonio Infante Burgos, con el título "El club del embudo". "Lo bueno es que quizás hemos podido darnos cuenta de la necesidad de defendernos activa y rabiosamente en todos los foros posibles con la consecuencia política de no enviar más fardos al Parlamento de un Estado que sigue considerándonos segunda o tercera división". Por supuesto que sí, añadimos nosotros.

"Un ejemplo es el tomate o el plátano. También las frutas y hortalizas. Si estamos en una Comunidad que nos coloca todo (abstrayéndonos del mercado inmobiliario, más del 80% de lo que se consume en Canarias es riqueza para otros territorios), normal sería que, siendo productos agrícolas deficitarios para la UE, en tomate y plátano se consumieran sobradamente los nuestros". Pero no es así, decimos nosotros.

Después de los incidentes que hemos tenido y de la embestida de la prensa canariona y la procanariona de Tenerife -todos ellos experimentaron un orgasmo profesional al creer que habían destruido al periódico EL DÍA-, con esa torticera maniobra de implicar a los intelectuales de esta isla y a cierta institución muy respetable en todo el mundo -aunque tiene sus garbanzos negros-, después de todo esto, como decimos, hemos acudido a los tribunales para la defensa de nuestro honor. Sin embargo, en dos, tres o cuatro ocasiones nos ha sido negada la debida protección a la que tiene derecho todo habitante de un país demócrata. Citamos un par de estos casos.

Ante nuestra demanda por competencia desleal a un medio de Las Palmas, que se permitió decir que le faltábamos al respeto al pueblo de Canaria tras el accidente de Spanair -mentira cochina-, el abogado defensor del demandado que las tenía todas perdidas, ha pretendido ganar -y quizás gane- mediante un mitin en la sala del juicio delante de su señoría, donde hizo acusaciones increíbles desviándose totalmente de su misión, que era defender a su representado. Se dedicó, como decimos, a hacer acusaciones directas en ese mitin contra EL DÍA y José Rodríguez, a quien llamó sucesor del vasco Sabino Arana. En el colmo de su atrevimiento, llegó a decir que la sociedad tinerfeña conoce a José Rodríguez como Don Pepito. Otra mentira cochina, porque el editor de EL DÍA siempre ha sido conocido como Don José Rodríguez o como el sobrino de don Leoncio. Sólo un par de hediondos periodistas, uno ex seminarista y otro con algunas aventuras sodomitas en Guinea Ecuatorial que ya contaremos -lo pusieron cara a Nigeria y se lo pasaron por la piedra- utilizan ese diminutivo para ganarle a EL DÍA lo que no le pueden ganar profesionalmente.

El otro caso tiene por protagonista a un profesor de la Universidad de La Laguna, que ha calificado a José Rodríguez como "vocero del Movimiento Nacional durante la dictadura", "diarreico editorial", "miserable y desgraciado individuo", "tarugo", "fascista anticanario", "charca de letras", "rémora del franquismo", "diario que agasaja a los generales", "enfangarse cada día en su propia porquería", "engendro", "bajeza moral", "analfabeto", "basura canallesca", "xenófobo" y "fascista" entre otras injurias y calumnias, que no han sido admitidas a trámite, pero las que hemos apelado en instancias superiores. Así que, parece que está permitido insultar impunemente, públicamente y con publicidad. Y esto lo ha hecho repetidas veces, al igual que cierto letrado que lo quiere inhabilitar. ¿Podemos esperar justicia en este caso, considerando la dureza con que hemos sido tratados sin haber citado a nadie? Lo repetimos: seguimos creyendo en la Justicia, aunque la Justicia no crea en nosotros.

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