D. BARBUZANO, La Laguna
El portavoz del Partido Popular en el Ayuntamiento de La Laguna, Rafael Becerra, denunció, a través de este periódico, que "es lamentable que esta ciudad no tenga un albergue municipal y que haya muerto uno de los indigentes que dormían en los soportales del Juzgado, una persona que nunca vio hecho realidad su sueño de poder contar con los servicios más básicos como higiene, una cama para dormir y comida caliente".
Rafael Becerra lamentó que "la concejala de Servicios Sociales, después saber esto, haya dicho en un pleno que un albergue es un aparcapobres y que los indigentes son un cargamento".
Valoró el reportaje de EL DÍA en el que, bajo el título "Los hijos de la pobreza", dos indigentes cuya casa era la plaza del Adelantado destacaron que "esta vida es injusta, y Dios y las autoridades son unos marca ceros, pues no hacen realidad ese principio de que todos tenemos derecho a un hogar y a un plato de comida. No vamos a los servicios sociales municipales porque no creen en nosotros, pues nunca nos dan una solución".
Pobres marginados
El concejal Rafael Becerra consideró que "la ciudad de La Laguna, a lo largo de su historia, ha tenido muchos casos de indigentes que duermen en la calle e incluso buscan comida en los contenedores. Otros tienen más fortuna y se alimentan en los comedores sociales, pero todos tienen en común el vivir bajo el techo del cielo o en lugares como los soportales del Juzgado o del propio Ayuntamiento de forma marginada".
Becerra está de acuerdo con lo que dijeron en su día los dos indigentes que escogieron el Juzgado para dormir, relativo a que en todo el municipio puede haber más de 50 personas de 30 a 50 años que se encuentran en la misma situación. Al respecto, los Servicios Sociales afirmaron, a través de su concejala responsable, que en La Laguna sólo hay un caso de un indigente que duerme al aire libre, el compañero del fallecido. Ello no se corresponde con la realidad, como afirmó Becerra, "pues hasta hace poco dormía una joven en los soportales del ayuntamiento".
Becerra precisó que la falta de un albergue municipal puede llevar a los indigentes a sentirse inútiles a la sociedad, al estar sin trabajo, lo que, a su vez, los lleva a una situación de exclusión social que pone en riesgo sus vidas.
Los dos indigentes entrevistados en su día dijeron cosas como las siguientes: "La carencia de los recursos para satisfacer las necesidades básicas, inciden cada día más en un deterioro del nivel y calidad de vida, al carecer de una buena alimentación, una vivienda o agua para el aseo personal".
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