HACE un par de semanas hice referencia a los artículos de la Constitución que el Gobierno de España debería ejercer en el caso de que una Autonomía no cumpliese con la misma y realizara actos contrarios a sus disposiciones. Por falta de espacio no pude señalar que en la siempre recordada, añorada y querida para algunos Segunda República se ejerció la fuerza, a través de las Fuerzas Armadas, en la sublevación de Asturias, que, como curiosidad, la República encargó a Francisco Franco Bahamonde, en ese entonces, quiero recordar, el general más joven de Europa, y donde también curiosamente participó el célebre abuelo de nuestro actual presidente del Gobierno. De igual forma, se sofocó la independencia de la Cataluña de aquella época. Es preciso señalar que en aquella ocasión la República ejerció su responsabilidad. No ocurre igual ahora, pues en Cataluña, ¡siempre Cataluña!, se han celebrado una serie de plebiscitos o referéndum en una serie de localidades a favor de su independencia, posiblemente como un anticipo de otro referéndum del que ya se habla a nivel autonomía, sobre el mismo tema. Todo ello sin que las autoridades gubernamentales, nada digamos de las autonómicas, movieran un dedo para impedirlo, dándoseles además una cobertura mediática importante en todos los medios, incluso internacionales. La convocatoria fue un fracaso pues sólo participó un 27%. Aunque de ellos la mayoría diesen un sí, en cualquier democracia que se precie ese porcentaje quitaría cualquier valor a la consulta, además, por supuesto, de ser ilegal y contrario a la Constitución que debería regirnos como ley de leyes, y que creo recordar fue aprobada por el pueblo catalán en un porcentaje muy superior al actual, ¿el 60%? El único éxito, y desde luego no despreciable, ha sido su repercusión, a la que han colaborado, aunque fuera con críticas, todos los medios. No sé para cuándo van a dejar el silencio informativo para aquellas medidas o actos impropios que se realicen en España. Nos estamos convirtiendo en el hazmerreír de Europa.
La situación económica sigue siendo muy preocupante, especialmente todo lo relacionado con el paro, el doble de Europa, en Canarias, más aún, casi un cincuenta por ciento más. En cuanto a los universitarios, la mayoría de los que no están en paro están en puestos inferiores a sus categorías y aunque las Universidades no están para hacer de agencias colocadoras, creo que en las circunstancias actuales deberían hacer un esfuerzo para vincular más las empresas a la Universidad, con prácticas de los universitarios en las mismas e incluso actuando como profesores los empresarios en los masters que se organicen. Hay demasiadas familias donde no entra un euro. No es de extrañar que muchas estén llevando de nuevo a los abuelos a la casa, sacándolos de las residencias que nunca debieron dejar, para hacer uso de su pensión o ayudas a la dependencia como fuente de ingresos. La deuda española es de las mayores del mundo, con lo cual habrá que pagarla, lo más seguro, con impuestos, pues las exportaciones están de capa caída, de los que ya se vaticinan algunos para el próximo año, y con la subida de servicios básicos, como la luz, el agua, el transporte... lo normal es que pasen muchos años hasta que nos pongamos al día. Tendría que venir un Aznar, para que, igual que después del gobierno de González, pusiera orden y creara confianza, fundamental para iniciar una recuperación, y de la que ahora carecemos.
Lo más preocupante, al menos para mí, es que no sólo la economía va mal, aunque el presidente Zapatero diga que este final de año va a comenzar la recuperación, que es inminente, y que continuará el próximo año, cuando todos los indicadores nacionales, europeos e internacionales dicen lo contrario, incluyendo declaraciones de importantes socialistas no mediatizados. ¿Es que aún le cree alguien que no esté previamente dispuesto, por la razón que sea, a creerlo? Se acaba de celebrar la reunión de presidentes de las Autonomías en el Senado, que cuando se instituyó creo que se preveía una reunión anual y convertir al Senado en una Cámara con valor añadido, y ahora se ha celebrado casi a los tres años, y con los datos de la situación actual y el tiempo que han tenido para presentar un trabajo ajustado a la situación se les entregó a los "reyes de taifas" un documento a media jornada, que, según el principal partido de la oposición, que representa hoy en día el 50% de la población española, no tenía ninguna reforma estructural sino las clásicas vaguedades, que pretendían que firmaran en barbecho, para, en su caso, hacerlos corresponsables de la continuidad de este sistema que está visto que no resuelve la terrible situación en que nos encontramos. Lógicamente, los presidentes del PP se han negado, y el presidente del partido del Pacto de Tinell, y del 11 de marzo, los ha tachado de desleales.
Como decía, la situación económica viene acompañada de una situación moral decadente, propiciada también desde el gobierno, en una ingeniería social que pretende cambiar España desde sus creencias más personales e íntimas, con la supresión del crucifijo en las escuelas y actos públicos, con la enseñanza sexual en las escuelas desde niños de 11 años. Los expertos ya han anunciado las tremendas consecuencias que se pueden producir, despertando en personas aún no formadas unos instintos sexuales que estaban dormidos. Pero no hay que, por lo visto, preocuparse demasiado, para eso está la píldora del día después, verdadera bomba hormonal, de importantes posibles consecuencias para la salud de la niña, o incluso el aborto, eso sí, con el importantísimo derecho de que será la ciudadana, ¡a partir de 16 años!, quien tome la decisión. Mientras tanto, a los médicos y enfermeros se les enseñará, quiéranlo o no, a practicar abortos, y habrá que enterrar el juramento hipocrático cuando terminan sus estudios para poder ejercer, pues ahora no sólo van a salvar vidas, sino también a sacrificarlas.
Ustedes preguntarán el por qué de esta política, como la del término nación, discutido y discutible, y muchas más cosas. Pues para desestructurar la sociedad y que sus miembros, desde la niñez sean más fácilmente moldeables y manipulables. Estamos volviendo a principios del siglo XX, con la revolución soviética, ¡al socialismo real!
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