Súplica
(De mi amiga, Carmen Poderos)
No te ofendas, Niño Dios, porque te diga
que esta Navidad nos da tristeza
cuando todo es motivo de alegría.
Eres Dios, y vienes a visitarnos
conviviendo con nosotros estos días.
Pero, al querer ofrecerte agradecidos
todo nuestro amor y alma sincera,
buscamos en alrededor y sólo vemos
pueblos en guerra.
Además, es tanta la soberbia de los hombres
porque llegaron a pisar la Luna
que hasta se creen superiores a Dios
y a tu creación del mundo
no dan importancia alguna.
También se creen dueños de la vida
y se permiten el hecho de quitarla:
A los niños con el aborto,
a los viejos con la eutanasia,
sin pensar que unos y otros tienen alma.
Perdónalos Señor, y aumenta nuestra fe;
que no nos falte; que tu llegada nos llene
de alegría, de caridad, de paciencia, de ternura...
para que podamos transmitir estos valores
con amor a aquellos que cometen esta clase
[de locuras.
Danos paz, Niño Dios, que el mundo la necesita
que de ti confiados la esperamos
para vivir como una gran familia...
queriéndonos como hermanos.
Genaro
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