SEGUIMOS con doña Ana Oramas y su caradura política, a la que se le suma, desde atrás, don José Luis Perestelo, en especial a partir del martes de esta semana, suponemos que con el permiso de la señora Oramas porque ella es la portavoz de los nacionalistas en el Congreso de los Diputados. Doña Ana pidió un imposible. Ahora pretende lo mismo Perestelo con su proposición, admitida a trámite por las Cortes españolas, de que las aguas interiores de nuestro Archipiélago estén bajo jurisdicción canaria. Esa pretensión es tan improbable y estúpida como decir que los canarios son españoles a pesar de que geográficamente están situados en África. Publicábamos ayer que por tercera vez en los últimos seis años, Coalición Canaria llevó el martes a las Cortes una proposición de ley de delimitación de los espacios marítimos de Canarias, que fue aprobada por unanimidad al entender que las Islas son un archipiélago, con un espacio marítimo y terrestre único, y no simplemente como un conjunto de islas.
Se trata tanto de una petición como de una admisión a trámite estúpida. Es como contentar a un niño con un globo de algodón dulce. ¿Quiénes son las Cortes españolas para estar por encima de las leyes internacionales? ¿Quién es el Congreso de los Diputados para decir que las aguas de Marruecos son de España? Qué estúpidos son aquellos políticos que creen que puede eternizarse una ley, o una situación, a cambio de los servicios que dos diputados, en este caso nacionalistas, le prestan al socialismo de Zapatero. Un gobierno que sólo le ha ofrecido a Canarias humo de paja. Primero, 25.000 millones de euros en un Consejo de Ministros celebrado indebidamente en Las Palmas, y ahora una promesa imposible de cumplir acerca de las aguas canarias. ¿Cuál de los dos engaños es mayor? Las aguas de Marruecos son de Marruecos por mucho que las Cortes españolas digan lo contrario. Afirmar que pertenecen a España tiene la misma validez que si el Congreso de los Diputados declarase que la ciudad de Chicago es española.
Leemos y releemos lo escrito por doña Ana Oramas en un periódico canarión sobre este tema, y nos echamos manos a la cabeza. "Cuando en Canarias hablamos de aguas internacionales -señala la diputada nacionalista en su artículo publicado por la prensa de Las Palmas- usamos un concepto semántico, pero no jurídico, porque en realidad son aguas internacionales. En realidad, somos islas respecto al continente, pero también islas "aisladas" entre sí. No constituimos jurídicamente un archipiélago, y esa falla hay que corregirla". Explíquenos ese galimatías, señora Oramas. No la entendemos cuando mezcla conceptos semánticos, internacionales, "islas aisladas", archipiélago jurídico. ¿Es que ya ni siquiera somos un archipiélago? ¿Es eso lo que quiere decir?
Déjese de tonterías, doña Ana. Regrese de Madrid. Vuelva a La Laguna y pasee por el Camino largo o por donde le apetezca, pero no siga haciendo el ridículo en el Congreso de los Diputados, porque con sus desbarres políticos nos está avergonzando a todos. Mientras prevalezca el Derecho Marítimo Internacional, refrendado también por España en la Convención de Montego Bay, todo eso que está diciendo no tiene el menor sentido. ¿Es que no se da cuenta? Mientras no seamos una nación independiente seguiremos estando en aguas marroquíes o moras, con permiso del "blanquito" Santiago Pérez que siempre está al acecho a ver si caemos en un supuesto delito de racismo o xenofobia. Si de verdad quiere hacer algo por Canarias, señora Oramas, compórtese como una diputada nacionalista y pida la libertad de su tierra. Y si no está dispuesta a hacerlo, véngase para acá cuanto antes; deje que otros ocupen su lugar y hagan lo que usted no está haciendo a cambio de una prebenda, no sabemos cuál, que Zapatero nunca le va a dar por mucho que se la haya prometido.
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