CON TODA seguridad, el socialista obrero canario López Aguilar, utilizó el pasado sábado en el Congreso Regional su formidable verborrea dirigida a los queridos neonacionalistas, y su entusiasmo es probable que haya influido en algunos alineados, pero, igualmente, otros hayan sucumbido al anhelo generalizado (gente de su propio partido también) para que se produjera, cuanto antes, su marcha a tierras europeas, donde le aguarda la realización de todas sus ambiciones políticas, ambiciones políticas que, incluso, tumbaron las relaciones con quien le extendió la mano y el brazo para saltar del inevitable aislamiento local a escenarios más comprometidos, como los instalados en la Carrera de San Jerónimo o en el Ministerio de Justicia. Muy pocos canarios, es verdad, han llegado tan alto como el catedrático-guitarrista. Pero, asimismo, casi ningún isleño ha exteriorizado su valía, dentro y fuera, utilizando sólo una serie de exabruptos que terminaron por descalificarlo, levantando un auténtico muro (a su jefe Zapatero se le olvidó mencionar que Marruecos tiene otro muro vergonzoso) entre la sociedad y su mensaje. Alguien de su entorno manifestó que un catedrático estaba por encima de un maestro de escuela. Lo cierto es que el maestro de escuela tenía guardada la malilla de oros y no era otra que la que contenía educación y modestia.
Si un líder político aprovecha un mitin de su partida para dirigir hermosas frases a su adversario, como "el Gobierno canario abofetea con una mano al presidente Zapatero y con la otra le pide pasta", no cabe duda de que estamos ante un desajuste neuronal fruto de la ausencia del poder buscado. El obrero López se manifestaba así ante una audiencia reducida recordando que aunque los gobiernos de España y Canarias lleguen a acuerdos eso no significa que los socialistas canarios abandonen su papel de "oposición contundente al peor Ejecutivo que ha tenido la región en toda su historia". Y así, un día y otro, despachándose, sin apenas discreción, contra cualquier grupo político que no fuese el suyo, arrogándose la titularidad de honesto sectario (al mismo nivel que su compañero Pérez) y la de corruptos generalizados para los demás. No es corrupción, por ejemplo, que pactara con Domingo González Arroyo para coger poder y expulsar a la hoy presidenta de Coalición Canaria; que en La Gomera haya florecido el nuevo caciquismo o que el alcalde de San Sebastián, en la misma isla, socialista obrero él, utiliza auténticos obreros públicos para que le limpien... sus jardines. Maravilloso. Y así en toda Canarias. Por suerte para el ilustre canarión, estas boberías no le llegarán hasta su alta poltrona europea.
Porque, efectivamente, López Aguilar ha sido designado, la pasada semana miembro de la dirección del Partido Socialista Europeo en el Congreso del PSE, reunido en Praga, con la responsabilidad de diseñar la estrategia común de la socialdemocracia en Europa. Sus primeras metas están en "asegurar que la humanidad tenga un futuro, que será más justo, humanitario y sostenible, o simplemente no será". Los socialistas europeos tienen la "responsabilidad de construir y explicar una salida a la crisis que sea progresista". Si el camino que va a tomar es el mismo seguido por su partido en España y que ha conducido a la mayoría de españoles a la, como mínimo, desesperación, oscuro se les presenta el panorama al resto de países europeos que ya han comenzado a salir de la recesión. Claro que, desde la óptica del nuevo cargo europeo, las cosas se ven de distinta manera porque se toman decisiones apoltronado sobre un colchón de 13.000 euros mensuales, mínimos. Ignoramos si el obrero López continuará con los sueldos de diputado, ex ministro, presidente de comisión parlamentaria y, ahora, con este recién estrenado puesto en Bruselas, tal vez los emolumentos puedan llegar a ser discretísimos. Esperamos, ansiosamente, que los compañeros del Parlamento Europeo recuerden, a él y al presidente Zapatero, que el amigo Obama (Nobel ya) ha previsto invertir en infraestructuras, ayudar a ¡las pequeñas y medianas empresas!, así como ¡bajar los impuestos! Los dineros provienen de los 135.000 millones de dólares que han sobrado de las ayudas concedidas a la banca, una vez producido el rescate. Igual que en España. Aquí el dinero sirvió para tapar agujeros de la banca, pagar el blindaje de ejecutivos, cerrar todas las puertas a las pymes y abrirlas, de par en par, a los millones de subsidiados. Fórmula perfecta para terminar en la ruina.
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