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J.A. MEDINA, Granadilla
Los 79 trabajadores con que cuenta la empresa concesionaria del servicio de limpieza y recogida de basura en Granadilla de Abona, Clusa, presentaron ayer un preaviso de huelga para comenzar la misma, con carácter indefinido, el próximo día 26. El motivo es que no han cobrado aún el salario correspondiente al mes de noviembre así como la paga extraordinaria de diciembre. A ello se suma una diferencia salarial (atrasos) desde el pasado enero.
Ante esta situación, ayer tuvo lugar una reunión en la Casa Consistorial granadillera que se prolongó durante dos horas y media. A la misma asistieron, además de los representantes de los trabajadores y de la empresa, la alcaldesa, Carmen Nieves Gaspar, los concejales de Hacienda y de Servicios, Esteban González y José Manuel García, respectivamente.
Según ha podido saber EL DÍA, durante el encuentro la Alcaldía solicitó a la compañía adjudicataria que proceda al pago de, al menos, el salario de los trabajadores de forma inmediata, mientras que la representación empresarial explicó que no ha podido hacer frente a los mismo al carecer de liquidez.
Para tratar de superar tal coyuntura, informó de que gestiona el levantamiento de un embargo que padece por una deuda que tiene contraída con la Seguridad Social. Si esa vía le fallara, indicó que tratarían de suscribir una póliza con alguna entidad bancaria para hacer frente a dichos sueldos.
En el mismo foro, el gobierno municipal de Granadilla de Abona puso sobre la mesa que estudia la posibilidad de proceder al rescate de la concesión del servicio de limpieza y recogida de basura a Clusa, cuyo contrato expirará el próximo 31 de diciembre de 2011, según consta en el pliego de condiciones.
Situación muy delicada
Eugenio Padilla, secretario insular del Frente Sindical Obrero de Canarias (FSOC), manifestó que la situación en la que se encuentran los 79 trabajadores de Clusa en Granadilla de Abona "es muy delicada" teniendo en cuenta la proximidad de las fiestas navideñas. Es más, algunos de los trabajadores expresaron su malestar cuestionándose "a dónde vamos a comer esta Navidad. Vivimos de nuestros sueldos y si no nos pagan, qué comemos".
Esta situación no es nueva para la plantilla, ya que Clusa es una empresa que está presente en otros municipios de la comarca, como San Miguel de Abona y Arona, si bien en éste último opera la compañía matriz, Camilo Álvarez Sánchez. En los tres casos, periódicamente es objeto de preavisos de huelga.
La plantilla confía en que la situación pueda ser resuelta por los gestores de la empresa, "pero no somos optimistas". Saben que la coyuntura económica no favorece una solución rápida y están firmemente decididos "a ir a una huelga indefinida en defensa de nuestros legítimos intereses y el cobro de lo que nos deben, que es de lo que viven nuestras familias".
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