NAVIDAD. Ya estamos en esa fecha tan entrañable y querida por muchas personas, pero también hay otras que no se sienten a gusto en estos días, por diferentes motivos y razones; por ejemplo, situémonos e introduzcámonos en este escenario:
"Carlos, 10 años, tercer hermano de una familia donde los padres tienen 5 hijos; viviendo en una chabola del extrarradio de una gran ciudad, deambula por los alrededores de un centro comercial que a él le parece enorme. Decide entrar en el establecimiento y con su carita de sorpresa y asombro ante la cantidad de cosas que sus ojos ven, se detiene frente a un escaparate lleno de productos navideños. Sabe que hoy, 24 de diciembre, no podrá llevarse a la boca ni un sólo trocito de cuanto tiene delante. Se quedó ensimismado por lo que veía, atónito por aquello que presenciaba. Le invadieron pensamientos:
-¿Qué será eso, envuelto en un papel plata?...
-¡Qué rica debe de estar esa chocolatina en forma de bamby!...
-Una vez probé un polvorón como los de esa caja y? ¡hum!... me supo a gloria...
-A ver... ¿dónde estará el turrón de almendra?... ¡Ah, sí!? en aquella montañita de tabletas de distintos sabores? Turrón de chocolate? Turrón de yema? Turrón de frutas? Turrón? ¡quién pudiera!...
Carlos huyó de aquella tentación porque el estómago lo avisó en forma de una gran sensación de hambre, al mismo tiempo que la boca se le hizo agua. Se dirigió al departamento de juguetes y se quedó maravillado con tantos y variados aparatos mecánicos, eléctricos? Comenzó a tocar todo lo que veía? Lo último que recuerda haber tenido de esas características es un helicóptero a pilas, que hacía girar las aspas y que le regaló un primo suyo el día de su cumpleaños. A ese primo se lo habían traído los Reyes hacía algunos años y le hizo ilusión regalárselo a Carlos. Lo conserva con mucho cuidado y esmero, porque él piensa también regalarlo a su hermano Luis, el más pequeño, cuando cumpla los 10 años".
Estas frases de un relato que escribí hace tres años, ¿pueden ser de actualidad? Me temo que sí, por desgracia. Hoy, con mayores motivos que en otros tiempos, pero no olvidemos que siempre las ha habido. Por eso, en Cáritas nos esforzamos para poder paliar, al menos algo, esas situaciones que se dan en más ocasiones de las que desearíamos.
Dejamos atrás noviembre, en el que tuvo lugar una de las importantes acciones que Cáritas lleva a cabo: la Escuela de Formación. "Escuela de Otoño" se la llama popularmente y se ha desarrollado la 13ª edición; trece años ya y a cada cual más necesaria. Hemos analizado los informes de evaluación emitidos por las personas que asistieron y, afortunadamente, quienes han trabajado duro y con ahínco han visto recompensados sus esfuerzos con un resultado positivo. A todas y a todos (quienes la prepararon y quienes participaron) mi agradecimiento.
Noviembre también nos dejó un grato sabor de boca. Saben ustedes que el día 25 es el "Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer". Con ese motivo, la Subdelegación del Gobierno en Santa Cruz de Tenerife distinguió al Proyecto Clara, de nuestra Cáritas Diocesana, con un premio por el apoyo que dicho proyecto presta a la lucha contra la violencia de género.
Amigas y amigos: a falta de pocos días, se nos ha ido el año. Un año que ha supuesto muchos problemas y penurias a cientos de familias a causa de la situación económica a la que se han visto abocadas. Familias que jamás podrían imaginarse que se verían en el pozo en que han caído, y que acuden a los servicios de Cáritas en demanda de ayuda para poder paliar sus necesidades, generalmente por la falta de empleo. Son los llamados "nuevos pobres" de nuestra sociedad. Pero no sólo estamos atendiendo a estas personas, sino también a quienes ya estuvieron en Cáritas y volvieron a la normalidad en forma de un empleo estable y una situación económica normal y han vuelto a acudir a nosotros al haberles desaparecido la fuente de sus ingresos: el trabajo. ¿Y qué me dicen de las personas que ya estaban en una situación crítica de pobreza?
En Cáritas estamos haciendo más de lo que podemos, pero, por desgracia, no podemos hacer todo lo que queremos. Y a todas las familias que atendemos en nuestros servicios de las Cáritas parroquiales y/o arciprestales podemos darles una respuesta gracias a ustedes; sí, gracias a su generosidad aportando a Cáritas los medios para ello. Por eso, hoy, no sólo les transmito en mi nombre, en el de la gran familia que formamos Cáritas en nuestra Diócesis y en el de las personas beneficiadas, nuestros deseos de que pasen unas felices Navidades y que 2010 les traiga cuanto deseen y se merecen, sino también el agradecimiento más profundo y la petición a Dios de que les permita poder continuar compartiendo lo que tienen.
A quienes deseen colaborar con nuestra labor, pueden acudir a cualquier oficina de CajaCanarias y depositar su donativo en la cuenta nº 2065-0000-04-2904000222, o llamar al teléfono 922-277-212, donde en Administración les informarán otras formas de ayuda económica; o en Voluntariado, si su deseo es colaborar con su tiempo libre en nuestra tarea.
Felicidades. Que recuerden este lema: "comparte, incluso lo necesario" y que esta Navidad ese compartir sea nuestra manera de celebrar el nacimiento de Jesús.
* Director de Cáritas Diocesana de Tenerife
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