JORNADA, S/C de Tenerife
Sin el ánimo de desafiar a nadie, ni mucho menos, Manolo Martínez avisó ayer que seguirá siendo el mismo en el campo, a pesar de haber cometido errores que, como en Getafe, le han costado goles al Tenerife. "Podría jugar de otra manera, pero creo que no le sería tan útil al equipo, así que voy a trabajar igual, intentando corregir estas cosas", aseguró el futbolista, que ayer quiso "dar la cara por lo que pasó" en el Coliseum Alfonso Pérez y por "la racha" que lleva.
El alicantino, con un tono de voz grave y visiblemente decaído, compartió sus reflexiones sobre su influencia en resultados como el de la decimocuarta jornada. "Cometí un fallo claro que ocasionó un gol", admitió antes de exponer los motivos que provocaron su pérdida de la pelota en el segundo tanto de Albín. "Se me fue el balón y no me dio tiempo de reaccionar", dijo Manolo, que, aparte de eso, notó el campo demasiado rápido. Pero la verdadera causa fue su atrevimiento a la hora de ayudar al equipo en ataque. "Saco el balón jugado para provocar que se mueva al delantero y crear así superioridad numérica, pero a veces apuro tanto que corro el riesgo de fallar, y así pasó", aclaró Martínez, tan dolido por su mala suerte que agregó: "Si voy al mar esta semana, se seca seguro".
Aún así, insistió en que continuará "apostando" por el fútbol que practica, pues considera que por ese mismo estilo Oltra lo ha situado en el centro de la defensa. "El míster me da su confianza cada domingo que me pone y eso quiere decir que el trabajo que hago le está gustando", declaró el de Bigastro, quien, no obstante, entendería que el técnico no lo incluyera en el "once" con vistas al próximo partido para evitar una reacción de protesta por parte de los aficionados. "El míster tiene libertad, es quien manda y puede hacer lo que quiera. Es el jefe".
Después de que fuera silbado por un sector del público en el último encuentro en el Heliodoro, Manolo es consciente de que en la cita con el Atlético puede pasar lo mismo. Para el futbolista es "un tema" que debe abordar "con mucho cuidado". Por una parte, sostiene que "la afición tiene derecho a hacer lo que quiera y la libertad de expresar su conformidad o su malestar con un jugador". Por otra, Manolo asegura que está viviendo una situación "difícil", aunque ya se ha "levantado de otras peores y tampoco vale mucho la pena lamentarse y ver qué va a pensar la gente". En cualquier caso, remarcó que el error en Getafe viene a empeorar un "momento delicado", porque "son dos semanas que, por circunstancias, he estado en tela de juicio y días de mucha presión, pero eso forma parte del trabajo, convivo con ello y asumo la responsabilidad de mis actos. Para eso me pagan y tengo que aguantarlo".
Al ser invitado a transmitirle un mensaje a la afición del Tenerife, aclaró que no pretendía "quedar de víctima, hacer demagogia barata o ser un hipócrita", de manera que optó por expresar su propósito de "currármelo en el campo, porque es lo que me queda". No en vano, aseveró que "siempre" ha creído en su trabajo y en su esfuerzo, y que desde su llegada al Tenerife, hace tres años, nunca ha dejado de ser el mismo. "Sólo cambian las valoraciones de la gente o las circunstancias. Soy optimista y pienso que es una mala racha y que debo tirar adelante, porque ahí está el bien mío y también del equipo".
Manolo reforzó su idea de superar por sus medios las adversidades que se le presenten. "Esto sólo lo puedo sacar yo", manifestó Martínez, a quien no le agrada "buscar excusas" ni lamentarse, y que mañana volverá al trabajo "con las pilas puestas". Tal es el convencimiento de Manolo -que apostilló que no ha "descendido al equipo por una jugada"-, que puso de relieve su intención de salir algún día del club "con la cabeza alta, así que voy a trabajar igual porque eso es algo que nunca me dio la espalda y sé que de esta manera voy a revertir esta situación sí o sí".
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