Coplas de mi tierra
En los volcanes del Teide
nacen encendidas flores,
y en Tacoronte florecen
mis relucientes amores.
Yo no sé por qué te quejas,
que ni siquiera te miro.
Sólo tú tienes la culpa
porque así tú lo has querido.
Cómo quieres que te mire
y conteste a tus palabras,
si el trato que me estás dando
no lo quieren ni las cabras.
No me dejas ni siquiera
decirte lo que yo siento.
Para bien o para mal,
ya mi vida es un tormento.
Dice un refrán popular:
"borracho no pierde tino",
sólo pierde si le faltan
unos vasitos de vino.
Cuando Dios creó la Tierra
y vio estos siete arrecifes,
puso en medio al padre Teide
gigante generalife.
Por los barrancos del alma
van mis lágrimas corriendo,
pidiendo al cielo clemencia,
que mi madre está muriendo.
Todos los días del año
las olas besan la arena
como lo haré yo contigo
si tú me quieres, morena.
Cuando escuches al canario
cantando con alegría,
levántate de la cama
que ya está aclarando el día.
Enrique Díaz Martín
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