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EDITORIAL

Una increíble caradura

15/dic/09 07:30
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DURANTE su etapa como alcaldesa de La Laguna, obtuvo esta ciudad el título de Patrimonio de la Humanidad. Somos los primeros en apreciar cuanto ha hecho por La Laguna, cuna de nuestro fundador, Leoncio Rodríguez, y de gran parte de su familia. Una labor palpable que ella abandonó, al igual que abandonó Canarias, para entregarse a los socialistas en Madrid en perjuicio de Tenerife y para beneficio de Las Palmas, pues es en Las Palmas donde el socialismo canario tiene su sede y sus mandos. Queremos decir que no le duele La Laguna, ni Tenerife, ni su partido, aunque corren rumores de que podía ser la futura presidenta del Gobierno de Canarias, si es que para entonces seguimos viviendo la misma calamidad política que padecemos hoy. A propósito de doña Ana Oramas, todavía no se ha dignado decirnos dónde, cuándo y cómo la hemos insultado, motivo por el cual, según alega, nos ha negado su colaboración para entregársela a la prensa de Las Palmas. Los lectores pueden encontrar hoy, en este mismo espacio, un ejemplo de su entrega a esa prensa. Fíjense en las cabeceras de esta imagen; una más de las muchas manifestaciones en la prensa "amiga" de Tenerife y muy amiga de La Laguna.

¿Es posible que doña Ana Oramas considere acertada la línea del asimétrico Victoriano Ríos, al que cita en el artículo -cuyo inicio reproducimos en esta página- como el político "que más ha empujado históricamente para que este despropósito deje de existir"? Añade la diputada Oramas que Canarias conseguirá algún día la delimitación de la mediana con Marruecos. "Cuando la administración y la diplomacia española dediquen la décima parte del esfuerzo empleado sobre el islote Perejil, o la centésima parte del aplicado a Gibraltar, lograremos el reconocimiento que Canarias merece", señala. Qué optimismo el de doña Ana. Con qué ligereza trata la geografía, la oceanografía y las leyes internacionales del Derecho marítimo, concretamente las disposiciones adoptadas en la Convención de Montego Bay (Jamaica) referidas a las aguas jurisdiccionales de cada país, así como de la zona económica exclusiva que le corresponde a cada Estado. ¿Será posible que doña Ana Oramas, y otros tan ilusos como ella, todavía crean que Canarias o España tienen algún derecho sobre las aguas que rodean al Archipiélago mientras estas Islas sean una colonia y no un país independiente? ¿En qué mundo vive la diputada de CC? Con qué cara les toma el pelo a los canarios, e incluso a los españoles. Aunque los españoles están regocijadísimos teniendo a la señora Oramas como jarrón, o como ave ornamental, en el Congreso de los Diputados. Sin embargo, Canarias continúa con la espada de Damocles sobre su cabeza. Que nadie nos siga tomando el pelo porque no estamos en aguas canarias; estamos en aguas marroquíes y somos de Marruecos mientras no alcancemos nuestra independencia.

Igualmente nos asombra de nuevo la caradura de la señora Oramas cuando cita ejemplos de islas que pertenecen a sus respectivas naciones porque son de los continentes próximos a ellas, aunque podrían tener, y de hecho tienen, la autonomía suficiente para no depender de los políticos que hasta desconocen dónde están. Desde aquí le aseguramos a doña Ana que le será muy difícil tanto a ella como a su predecesor el señor Ríos, así como a sus sucesores los isleños, conseguir lo que se propone "sólo con el empuje de los canarios". Ja, ja, ja.

2010 será un año decisivo o no. Cuando finalice, la ONU habrá cerrado el segundo decenio establecido para que recuperen su libertad los países que hoy siguen sometidos y esclavizados por potencias que les son ajenas. Los habitantes de esos territorios deben ser libres y naturales de su tierra. Una condición que les va a ser reconocida por la Asamblea de las Naciones Unidas. Canarias lo tendrá difícil porque la España actual es heredera de la España de Isabel la Católica, de Juana la Loca, de Carlos V, de la dictadura de Primo de Rivera, de la Segunda República y del régimen del general Franco. El Gobierno de Madrid será capaz de resucitar la "Santa" Inquisición antes de reconocer los derechos de un Archipiélago -endiabladamente invadido para establecer la cultura de los godos- a ser libre, digno y tener identidad propia en el mundo. Queremos poseer nuestra propia nación y no seguir como colonia de quienes se apropiaron hace seis siglos de lo que era de nuestros antepasados, y que desde entonces nos han estado esquilmando con su insaciable rapiña.

Canario, ¿será posible que no reacciones desde ya, sobre todo ahora que se aproxima 2010? ¿Será posible que si, pasado este año, seguimos dependiendo de los españoles, no te rebeles pacíficamente contra los peninsulares y los godos, en vez de seguir obedeciendo sus normas mientras asistes impasible al despojo de tus riquezas? ¿Seguirás permitiendo que te roben quienes están a 2.000 kilómetros de tu tierra, de tu Teide, que es el eje del Archipiélago? ¿Será posible que sigas aguantando las miradas del peninsular en los puertos y aeropuertos españoles, cada vez que embarques o desembarques en ellos, pues tu acento te delata como isleño y sólo se fijan en ti por mera curiosidad? Te miran como un objeto exótico, con condescendencia, pero no como se mira a un igual. Se compadecen de ti como se compadece a un mendigo que exhibe sus miserias, nada más. Como mucho te toleran en las Cortes, sólo eso, porque más que escucharte están pendientes de tu elocuente oratoria maga. En realidad, sólo reparan en tu falta de elocuencia y de tus carencias a la hora de hablar el castellano correcto.

Canario, lo quieras o no, geográficamente eres africano por mucho que te disfracen de autonomía española. Un mendigo africano al que le dan, en forma de migajas, una ínfima parte de lo que le roban. Canario, ¿no te gustaría vivir como un maltés, nacional de su isla aunque sea esta más pequeña que La Gomera? O monegasco de Mónaco, claro, otro país chiquito pero riquísimo. Canario, tú también puedes ser muy rico. Lo suficiente para que tengas trabajo tú y toda tu familia; para que tengas transportes modernos, una educación modélica y una sanidad sin listas de espera. En definitiva, una sociedad como existen pocas en el mundo, aunque para ello es necesario -lo repetimos un día más- que tengas nuevos políticos y una nueva política: la política de la independencia y la soberanía nacional. ¿No merece la pena luchar, siempre pacíficamente, y deprisa, deprisa, por todo esto?

 

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