EN REALIDAD, la libertad no tiene más límites que la lógica y las leyes. Había un viejo axioma que decía que la libertad de uno limita con el inicio de la libertad del otro. Nos vale.
¿Debe salir a la luz la deuda de un concejal con su ayuntamiento porque no ha abonado a tiempo el impuesto de rodaje o porque no ha satisfecho el importe de un vado o porque no ha podido pagar cualquier otra tasa? Pues no nos parece correcto que esta información trascienda, lo mismo que tampoco nos parece apropiado que los secretos del sumario se pongan en la calle, ni nada que tenga que ver con la vida privada de las personas. Existe una ley llamada de Protección de Datos que ampara a los ciudadanos sobre lo que puede o no puede trascender de ellos. Pero casi nunca se cumple.
Además, en los últimos tiempos, y más con la crisis, comienzan a proliferar oficinas de registros de morosos de dudosa legalidad, que incluso te dirigen comunicaciones periódicas indicándote que figuras en esos archivos. Sin certificar, con membrete, con riesgo de que alguien abra la carta y se entere de lo que no tiene que enterarse.
El otro día nos comentaba un señor que Telefónica le había exigido un aval de 600 euros para contratar los servicios de Movistar para su empresa porque él, su consejero-delegado, figuraba en uno de esos ficheros por un importe de 215 euros, deuda inexistente porque nunca se había generado.
Hay, además, empresas dedicadas a borrarte de los citados registros por una módica cantidad por apunte. En España nada parece ser serio. En los Estados Unidos, el registro de impagados es sagrado y no puede trascender al público, sino que sirve para establecer más correctamente las relaciones entre empresas, entre instituciones bancarias y sus clientes o entre la administración y los administrados. Pero jamás puede aparecer citado en un periódico un señor porque tenga un saldo deudor con la Hacienda Pública o con una entidad financiera.
En España se riza el rizo para todo. Pasa igual con las cámaras en la calle. Se ponen con mucha película (las autoridades policiales y judiciales) cuando alguien coloca una para proteger su negocio y te exigen que la retires, pero son muy eficaces a la hora de descubrir delitos. ¿Se elimina la privacidad con esas cámaras? Yo creo que no. Es mucho más grave filtrar el secreto de un sumario o la deuda con su ayuntamiento de un concejal que filmar, sin trascendencia pública, a un señor paseando por la calle del Castillo.
En fin, ya que se regulan las cosas, que se regulen bien y sin aristas. Un país se mide también por el respeto a las personas y aquí todos nos faltamos al respeto constantemente.
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