No es humo, es algo más el todavía anteproyecto de Ley de Economía Sostenible que ZP desveló en parte al Congreso el pasado miércoles. Y sólo en parte, porque ahora tendrá que negociar con los grupos que se opusieron a sus planteamientos y conocerá cuánto le cuesta el apoyo de cada uno. En cada una de las 22 medidas que recoge el anteproyecto, hay una oferta a un sector al que se quiere conquistar proponiéndole un negocio. Es un remedo a lo grande de los dos Planes E con los que ZP ha pretendido también crear empleo, utilizando el denostado ladrillo y la picareta como instrumentos de una economía más sostenible que hiciera frente al "tsunami" del paro que padecemos, el más alto de la UE, a la que, subordinadamente, ZP presidirá durante el próximo semestre.
Pero tiempo habrá de hablar del mencionado anteproyecto, con el que ZP ha pretendido contrarrestar las advertencias de todos los organismos internacionales que le recomiendan hacer reformas estructurales mucho más profundas para crear empleo, como abordar las relaciones del mercado de trabajo y la reforma de la seguridad social, o, lo que es lo mismo, de la Sanidad y de las pensiones. De lo contrario, seguirá sin haber confianza y el dinero, sea nacional o extranjero, no acudirá a la inversión productiva que mejore nuestra economía, sin la que será imposible salir de la crisis ni del déficit. No ya en la prórroga que Europa nos ha dado hasta 2013, sino en lo que resta de década, por lo menos.
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Y mucho menos podrán recuperar empleo los más de cuatro millones y medio de parados, o tener alguna esperanza los jóvenes que llegan a edad laboral con la desconfianza que a los inversores añadirá la manifestación organizada por los sindicatos a sueldo del Presupuesto, que no representan ni a un 10% de los trabajadores, y se atreven, el próximo sábado día 12, llevar a Madrid, con billete y bocadillo pagado, a costa de los contribuyentes, en centenares de guaguas, aviones y trenes para protestar y amedrentar a los empresarios, que son los únicos que pueden crear empleo.
¿Cuántos parados de los que cobran los diferentes "PER" van de grado o por fuerza a esa manifestación? ¡Si no tienen nada mejor que hacer y se dan un garbeo "gratis total" por los "madriles", pues éxito asegurado, Pepe Ignacio! Como en Buenos Aires en su época.
Ya hemos visto el empleo que crea el Gobierno con los planes de ZP. Tal vez hubiera sido mejor que les hubieran entregado directamente el dinero a los parados, además del que ya les dan en forma de prestación por desempleo o de limosnas temporales de subsidios para comprarles el voto. Seguro que habrían resurgido o se habrían sostenido una gran parte de los centenares de miles de empleos de autónomos y de pequeñas empresas que se destruyeron. Mientras que con los Planes E, aparte de favorecer a los amiguetes? ¿qué pasará, Pepe Ignacio, cuando ya no haya más dinero para las limosnas y subsidios? ZP está muy preocupado con las encuestas? Hoy, la saharaui en Lanzarote; ayer, el "Alakrana"; mañana, los cooperantes catalanes con bandera y escudo del Barcelona, pasado por el Estatut?
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Como Charles de Gaulle, Zapatero debe pensar que después de él, el diluvio. Por eso, pretende lanzar una cohetería de planes diversos, sean o no proyectos de ley aprobados en Consejo de Ministros, como la citada Ley de Economía Sostenible, a lo largo de su "planetaria" presidencia vicaria de la UE. Y, decíamos antes, "presidencia subordinada o vicaria", porque muy pronto el recién estrenado presidente de Europa, el belga Herman van Rompuy, empezará a marcar su territorio y sus poderes. Y Van Rompuy, con su aire de cura de aldea, es la antítesis de Zapatero, ya que se trata de un democristiano flamenco belga que recondujo en un año el grave conflicto entre flamencos y valones que amenazaba con acabar con Bélgica como nación. Justo lo contrario que ZP, quien para sostenerse en el poder se apoya en los nacionalismos periféricos independentistas, para intentar romper la unidad de España y crear un Estado plurinacional en el que una parte del país sea permanente víctima de la otra. Se repite la historia.
Frente a la Europa y España militantemente laica y agnóstica de ZP, Van Rompuy es un cristiano creyente, convencido y practicante, al que no le ha gustado nada la decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos otorgando la razón al tribunal italiano que dijo que no podían mantenerse los crucifijos en las escuelas públicas, porque la Constitución italiana establece un Estado laico y aconfesional.
Pero Van Rompuy sí acata la ley y respeta la independencia de los tribunales, no como estos chicos de la llamada "nueva izquierda europea", Pepe Ignacio, que quieren acabar con todos los valores culturales , éticos y civiles que han inspirado la construcción de la Europa que soñaron Adenauer, Monnet, Schumann y De Gasperi .
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Y es que a "estos chicos", como los llamaba el profesor Tierno Galván a los "botejara" que se adueñaron del viejo socialismo español en el Congreso de Suresnes, no se les puede olvidar su formación académica de trazar sus planes con escuadra y cartabón. Ellos, Pepe Ignacio, que tanto batallan por eliminar los símbolos alegóricos que han fundamentado las sociedades judeocristianas y que han servido de base a esa Europa a la que Zapatero pretende convertir a una militante laicidad y relativismo moral. Eso sí, siempre subordinado a las órdenes de la prepotente ofensiva o "yihad" islámica, lo mismo que en Suiza, país serio que defiende sus valores democráticamente, donde intentan imponer sus minaretes, y han fracasado; en cambio aquí, ya se reúnen en congresos en Cataluña para reivindicar suelo público y subvenciones para levantar sus mezquitas. Objetivo: disgregar y debilitar a nuestro Estado, volviendo a los Reinos de Taifas.
Es la rendición al islamismo sin combate, cuando ya se están adueñando demográficamente de nuestros pueblos y plazas, e imponiendo su ley islámica en la educación, la sanidad y hasta en el calendario. Es la reconquista de Occidente, en connivencia con el terrorismo de Al Qaeda y el dinero de los petrodólares. La dominación de Occidente por el terror y por la explotación de las debilidades del sistema democrático, que facilitan los gobiernos que se declaran ateos, con una suicida "alianza de civilizaciones" sobre principios desiguales. Es la entrega a la imposición del fundamentalismo religioso islámico, que no representa a la mayoría de los musulmanes, pero que les ayuda a alcanzar y mantenerse en el poder. Hasta que el propio poder islámico los expulse cuando acaben su reconquista. Tú y yo no lo veremos, pero sí nuestros hijos y nietos, que ya nos preguntan que hacia dónde vamos. Ojalá me equivoque.
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