EL SEÑOR ex consejero de Agricultura del Gobierno de Canarias, don Pedro Rodríguez Zaragoza, metido a presidente de la Autoridad Portuaria como premio de consolación, como si nombran director del Observatorio Astronómico del Roque de los Muchachos a un ingeniero de Minas, anuncia un nuevo descenso en el tráfico portuario de Santa Cruz que llega al 14 por ciento. Llueve sobre mojado, porque el retroceso conjunto de los registros de las instalaciones del puerto santacrucero en 2008 fue del 8 por ciento.
Conforme en que la crisis general, que en España es mayor que en el resto de Europa, es la culpable de estos retrocesos de actividad en un puerto que, en los años cincuenta, sesenta y sucesivos, en que el director de este diario, el malogrado Ernesto Salcedo, me encargó la sección "El Puerto es lo primero", aparecía repleto de barcos y con lista de espera como en los hospitales, que aguardaban para tener un sitio en la línea de atraque de los muelles santacruceros, fondeados en el antepuerto, donde se podían contar hasta diez y doce unidades de todas clases. Sólo tenían preferencia y se les reservaba un atraque en la sección tercera del dique-muelle Sur, en la Dársena Comercial, los grandes trasatlánticos en cruceros turísticos, desde el entonces liner de mayor eslora del mundo, que era el galo "France", de la naviera Trasatlantic Francaise, hasta los modernos paquebots italianos "Micelangelo" y "Rafaello" y el británico "Queen Elizabeth 2", todos los cuales hicieron su viaje inaugural al puerto tinerfeño y su llegada fue objeto de un extraordinario recibimiento.
Asistí a estos actos en representación y como enviado especial de EL DÍA. El "France", recuerdo, no atracó en su primera escala creo que por temor del capitán a que el barco, con su eslora, que era de 315 metros, tuviera problemas de atraque. Fondeó en el antepuerto y las autoridades, así como los periodistas, tuvimos que embarcar en una falúa en la vieja marquesina para ir hasta el barco en su lugar de fondeo. En el "France" viajaban como personajes distinguidos la esposa del general De Gaulle, el héroe de la II Guerra Mundial, y entonces presidente de la República Francesa, y un hijo del jefe del Estado, que era oficial de la Armada gala.
Aquella fue la Edad de Oro del puerto tinerfeño que, entonces, era realmente "lo primero", como rezaba el título de la conocida sección de este periódico. Se puede estar contando y escribiendo sobre este tiempo durante muchas horas y llenando bastantes páginas. Al "France", pasados los años, volví a verlo atracado en el puerto de Miami. Había cambiado su nombre por el de "Norway", cuando fue vendido a una compañía noruega y, entonces, estaba dedicado a cruceros turísticos por el Caribe. Pero su estampa era la misma que recordamos todos los que lo recibimos en aquel viaje inaugural inolvidable y en otras muchas escalas que hizo después en nuestro puerto, donde ya atracó en el dique-muelle Sur, como los demás trasatlánticos.
Ojalá que se repitan aquellos imborrables tiempos con el resurgimiento de nuestro puerto, que, para muchos chicharreros, entre los que me cuento, sigue siendo lo primero.
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