1.- Lo de esta semana no es un puente; es un acueducto. Conste que yo estoy de acuerdo con estos días de asueto, porque tras una descomunal mudanza me hacen falta unas cuantas horas para relajarme y poner papeles al día. Pero un país en recesión, con una tasa de paro del 20% -el 30% en Canarias- y la economía destrozada, no debería tomarse tan en serio un descanso demasiado prolongado. Ya no me quedan en mi vieja casa sino mis cuatro perros, que esperan su nueva ubicación. Dos se irán conmigo al Puerto y otros dos se marcharán, también conmigo, a Santa Cruz. Siempre han estado separados por parejas, así que no notarán demasiado el cambio, o al menos esto es lo que intento. Cuando veo al pintor dejar impoluta mi vieja casa, que ahora pasará a otras manos, me vienen a la memoria los días de la llegada. Fue tan generoso el propietario anterior -estaba sin estrenar- que me dejó colgar los cuadros y vivir, incluso antes de formalizar la hipoteca para pagarle. Por eso envío un saludo a Jesús , un hombre bueno de La Orotava. Catorce años después, me voy. Ya les dije que terminó mi etapa de jardín, de piscina y de rosas. Y empieza otra de casa cerca del trabajo, más acorde con los tiempos y con la edad. No me quejo, porque la nueva casa es espectacular y tengo un jardín de 20.000 metros cuadrados -el Botánico de Aclimatación de La Orotava, situado en el Puerto de la Cruz-. Acabo de regalar al jardín, que me ha encargado la corrección de las pruebas de una guía escrita por el profesor Cioranescu , un grabado de Mariano de Cossío que reproduce el estanque, la flora aledaña y el Teide. Quieren que sea o portada o contraportada de esa guía; y yo me alegro. Hablando con Manolo Fernández Galván , el director del Jardín Botánico, me doy cuenta de la dedicación que los científicos y el personal del recinto ponen en su trabajo de todos los días. Vale la pena que ustedes visiten el Botánico y su hijuela, situada en la trasera del Ayuntamiento de La Orotava. Pero, volviendo a la mudanza, existe una curiosa coincidencia en los hechos: los propietarios de mi nueva casa han obrado exactamente igual que Jesús, con la misma generosidad. Así que tengo que concluir que cuando uno se mueve en un mundo de amigos sinceros, todo da gusto. Gracias.
2.- En este acueducto ha de ocuparse uno, un poco más aún, de Aminatu Haidar. La activista saharaui muestra síntomas de gran cansancio. Marruecos no puede despachar el asunto diciendo lo del cónsul en Las Palmas: que come de noche. Esta mujer se debilita por momentos y puede morir si no se atienden sus demandas, por otra parte lógicas: que le devuelvan su pasaporte y la dejen marchar a El Aaiun -lo veo escrito Aaium en algún periódico marroquí-, donde la esperan sus hijos. Aminatu mantiene un gesto cansado y apenas habla, debilitada por el hambre. Los derechos humanos, de los que tanto hablamos, se nos escapan de las manos y vuelan demasiado alto para palparlos. Con su bella túnica inconsútil, coloreada con el cromo de la alegría, esta mujer se consume lentamente, sin que nadie pueda convencerla para que ingiera alimento. Un pañizuelo cubre su cabeza, pero su rostro se esconde tras unas gafas demasiado grandes ahora, cuando sus ojos, tan bellos, se han reducido por el cansancio. Pobre Aminatu, tan cerca y tan lejos de su tierra.
3.- De tierras secas a tierras heladizas. Comienza a nevar en esa península, más pronto que tarde, y también en Canarias se espera que el Teide se ponga el armiño antes que otros años. Yo recuerdo ver nevar en noviembre, pero esta vez como que no. Poco a poco se va poniendo de moda, otra vez, el Puerto de la Cruz, que en estos días festivos registra un tráfico (de personas y de coches) espectacular. Han vuelto los sargos a chapotear cerca de la arena de las playas, después de haber sido confundidos y alejados por las aguas canelas de la escorrentía. Cándido Figueroa , director del Riu Garoé, se chupa los dedos con las repeticiones: ha conseguido que un alto porcentaje de sus clientes vuelva al hotel. Jamás vi a un director con ese entusiasmo endiablado. Cándido fue compañero mío en el parvulario de La Pureza, así que fíjense si hace años que lo conozco. Enhorabuena por ese establecimiento turístico. Y me llama el bueno de Manolito Gutiérrez para anunciarme una comida de Navidad, para el día 15, de la peña El Pichote, de la que es secretario perpetuo. Será a la única que iré. Lo juro por Tito Wissa.
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