JORGE DÁVILA, S/C de Tfe.
El jueves mostró su primer cortometraje ("La princesa durmiente") en el TEA Tenerife Espacio de las Artes y se marchó del recinto cultural santacrucero contenta por dar a conocer su obra en casa. La realizadora orotavense Valeri Linares (1980) tiene identificados cada uno de los obstáculos que hay que sortear cuando lo que quieres es crear desde el Archipiélago, proceso que le gustaría repetir más veces en el desarrollo de una trayectoria profesional que sigue rompiendo anonimatos. "Canarias tiene la materia prima para alimentarse de una cultura propia", señala Linares.
¿Por qué eligió el corto para dar a conocer su creación artística?
En mi caso, además de una carga genética, creo que, aunque hay mil maneras para mostrar y denunciar una situación concreta, el lenguaje audiovisual es bastante potente y la gente tiene una cultura brutal de imágenes y sonidos que hace que sea más fácil y, sobre todo, mucho más rápido llegar a comprender el contenido de un corto o un documental.
¿Las influencias familiares ayudaron en este proceso?
Dentro de mí hay algo innato que tiene que ver con proyectar cosas (ideas o situaciones que crean un estado de opinión) a los demás y el motivo por el que elegí el corto seguramente tiene algo que ver con el hecho de que mi padre era actor y que tengo una hermana que es realizadora. Si me hubiera criado en una familia de escritores, igual, me habría dedicado a escribir y si lo hubiera hecho en un entorno de pintores (mi padre era muy bueno pintando), ahora estaría pintando.
Valeri Linares, al igual que una gran cantidad de creadores, ha hallado en la red un vehículo de promoción importante. ¿Es tan malo internet como lo pintan?
Internet ha dejado de ser el futuro porque ya es el presente. La red es una herramienta que está potenciando el teatro en el sentido de que es capaz de reunir a muchas personas que únicamente buscan compartir algo que está ocurriendo en vivo. Internet nos ha alejado de la gran pantalla y es bastante probable que termine convirtiendo el cine en otra cosa que nada tenga que ver con lo que todavía es.
¿La relación cine & espectador está en crisis?
Ojalá me equivoque, pero veo claramente que el cine tal y como se entendió en el siglo XX no tendrá nada que ver con el cine que está por llegar.
¿Ha pensado realizar proyectos audiovisuales desde Canarias?
Éste es un espacio privilegiado que tiene influencias europeas y americanas; un lugar con unas posibilidades fotográficas que te pueden llevar desde un paisaje de Marte al guión de una película romántica. Además, los canarios somos sensibles al arte y tenemos inquietudes culturales que potencian nuestra creatividad. Es verdad que en ocasiones tenemos la sensación de que esto no acaba de arrancar, pero tenemos la materia prima para alimentarnos con una cultura propia. Tenemos tantas ganas de expresar sentimientos al exterior que convertimos el mundo de las artes en un torrente inagotable de ideas.
Hablando de ideas, ¿cómo "respira" actualmente el mundo del corto?
Al margen de apostar por nuevos valores, el corto tiene que volver a la originalidad, tratar temas que por su perfil polémico interesan a una gran parte de la sociedad y llegar hasta la provocación. Lo digo desde una visión universal, no sólo desde la perspectiva de una realizadora canaria. Se ha abusado a la hora de buscar caras conocidas en lugar de dar al público una buena historia. Tener una bolsa de estrellas vende bastante frente a lo que piden los medios de comunicación (y la sociedad), pero por encima de esta promoción hay que intentar que lo que estás transmitiendo no se caiga porque no tenga calidad.
¿Hay que arriesgar?
Si hay una sociedad, un país o una comunidad valiente que verdaderamente apueste por algo diferente o incluso atrevido, seguramente, éstas van a estar más cerca de su objetivo; una idea buena tiene más posibilidades de que perdure en el tiempo que el hecho de incluir en una historia unos cuantos rostros conocidos. Eso también está ocurriendo en el cine... ¿Cuántas películas hemos visto que con el paso de los años comprobamos que no nos han dejado nada? Ni siquiera unos cuantos recuerdos.
¿Cómo se puede arreglar esto?
La sociedad del siglo XXI es una sociedad de satisfacción inmediata. Ahora parece que cuesta más buscar inquietudes humanas que reflejen cosas que realmente están en la sociedad y que nos preocupan. Si esa visión social se da desde una perspectiva artística y buena habrá muchas posibilidades de que dure en el tiempo.
¿Y cuál es su propuesta?
Yo busco crear, no sólo cortometrajes de ficción, sino documentales y en un mundo ideal y, quizás, con un presupuesto realista un largometraje. No sé si soy un poco idealista, pero a mí no me interesan nada las caras conocidas ni un cine con glamour. Sí que me interesa usar internet, lo que queda de la televisión y, sobre todo, los festivales para tratar de regresar a la creatividad clásica.
¿Por el hecho de posicionarse en un cine mucho más humano, no teme que pueda ser "devorada" por la maquinaria del cine?
Yo siento que tengo que hacer cine social; que debo transmitir desde mi mirada historias que pueden llegar a convertirse en causas perdidas, pero que hay que denunciar. En ese sentido, sé que hoy por hoy es muy difícil que sea tentada por un cine más comercial. Esta visión social hoy es más importante que lo que pueda llegar a realizar en el futuro en mi carrera profesional.
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