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El evolucionismo tiene alma

La XXIV Semana de Teología, celebrada en Tenerife, abordó los aspectos científicos, filosóficos y teológicos del evolucionismo. Tres expertos coinciden en la vigencia de esta teoría (siglo XIX) para explicar el origen del hombre.
29/nov/09 09:35
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José María Hevia  teólogo y astrónomo
José María Hevia teólogo y astrónomo

DORY MERINO, Tenerife

La XXIV Semana de Teología, celebrada la pasada semana en Tenerife, abordó los aspectos científicos, filosóficos y teológicos del evolucionismo, en el bicentenario del nacimiento de Darwin (1809), el naturalista inglés que postuló que todas las especies de seres vivos han evolucionado con el tiempo a través de un antepasado común.

Los tres expertos invitados por el Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias Virgen de Candelaria, en Tenerife, coincidieron en la vigencia del evolucionismo, aunque los tres afirmaron que es compatible con la constatación de la existencia del alma en el hombre, "un principio espiritual que diferencia al ser humano del resto de seres vivos", dijeron los tres.

El catedrático de Fisiología Animal de la Universidad de Navarra Rafael Jordana, así como el catedrático de Filosofía de la Universidad de Sevilla Juan Arana y el profesor de Antropología Teológica del Seminario de Oviedo José María Hevia destacaron que el primer ser creado con alma se sitúa en el tiempo en el "homo habilis", que vivió hace 1,9 millones de años.

"Yo pongo el alma en el homo habilis, un ser que situamos hace 1,9 millones de años y sus fósiles muestran que ya tenía cultura", dijo Jordana, quien relaciona la cultura con la existencia del alma, "cualidades que no surgen de la materia".

Explicó que los fósiles del "homo habilis" se encontraron "en Olduvai a principios de los años 60 y se trata de una cultura de guijarros modificados, situada en Tanzania, aunque la misma cultura se ha encontrado en el este de África (Marruecos), Georgia, China o Indonesia", tal y como manifestó el profesor de la Universidad de Navarra, que ha publicado 223 trabajos de investigación y también participa en 30 proyectos relacionados con la ecología de suelos de bosques o praderas, además de contar con tres patentes en explotación.

En su opinión, "Darwin sigue vigente, pero la ciencia ha añadido elementos nuevos que hacen entender mejor la evolución".

El hombre racional

Jordana recalcó que no se puede entender la vida sin la evolución "y tampoco se puede obviar que hay un momento en el desarrollo de los homínidos en el que aparece la cultura, que es una singularidad del hombre racional".

El filósofo Juan Arana, que también se definió como evolucionista, parafraseó a Agustín de Hipona (siglo IV) y destacó que Dios no creó el mundo como ahora lo vemos, "sino mucho más primitivo, para dar la facultad al hombre de trabajar para mejorarlo".

Arana es catedrático de Filosofía de la Universidad de Sevilla y estudia de forma especial las relaciones entre ciencia y filosofía, así como los aspectos teológicos del pensamiento moderno y la relación entre la materia y el espíritu.

En su opinión, el cristiano actual "tiene la grave responsabilidad de conocer los fundamentos de la cultura científica y de la filosófica".

Arana no ve contradicción alguna entre la afirmación de Hipona y lo expuesto por Darwin.

Según Arana, "se ha dado mucha importancia a la selección natural de Darwin, considerándola como la definitiva, pero con ella no podemos explicar absolutamente todo en biología", dijo el filósofo, que ha estudiado en profundidad a Kant.

"El margen de azar en las variaciones de las especies vivas es muy grande y no estamos nada seguros de que la selección natural sea capaz de encarrilar ese azar hacia las formas que han perdurado. La teoría de la evolución es una teoría a completar", apostilló.

Por su parte, el tercer ponente, José María Hevia, sacerdote y profesor de Antropología Teológica en el Seminario de la Diócesis de Oviedo, indicó que frente a los que dicen "yo no creo, porque yo pienso", se puede afirmar y les digo "yo creo pensando".

Para Hevia, "la teología muestra que hay un principio". Recalcó que hoy "se puede presentar la fe con un contexto de racionalidad". Apuntó que la teología recuerda que el hombre es imagen y semejanza de Dios y, en su opinión, "eso se pone de manifiesto en su libertad y en su cultura".

Hevia reconoció que la evolución "es un hecho, pero existe un salto ontológico cuando aparece el hombre. Se trata de un salto en el ser y no es gradual. En este salto interviene Dios", aseguró este sacerdote.

Sin embargo, el teólogo dijo que su misión "no es hablar del origen del hombre, sino del principio y fundamento del ser del hombre".

Según Rafael Jordana, "cada vez que se encuentra un fósil nuevo hay que reinterpretar todo y reorganizar el árbol".

Dijo que en sus 40 años de dedicación a la universidad "he visto unas 20 filogenias distintas de la serie de los homínidos. Los eslabones perdidos que se encuentran pueden no ser los definitivos. Hay que ser cautos", matizó.

En los mismos términos se expresó Juan Arana, quien afirmó que los restos paleoantropológicos "nos hacen pensar que había culto a los muertos, que los enfermos eran cuidados por sus semejantes y que valoraban la dignidad de las personas. Eso sin alma, sin autoconciencia no se puede explicar".

Los tres coinciden en que el alma es un principio que da unidad, así como que la libertad implica autoconciencia y esos dos conceptos no se pueden explicar como mecanismos biológicos.

Burradas de la humanidad

Queda de manifiesto que el hombre es un ser complejo, "y que las burradas que ha hecho la humanidad en el siglo XX no son comparables con las sucedidas en siglos anteriores, porque podemos caer muy por debajo de los animales", señalaron los expertos.

En este sentido, Jordana dijo que el hombre "no usa racionalmente la naturaleza".

Respecto a por qué motivo no se entienden la ciencia y la filosofía, Arana dijo que, a veces, "las conversaciones que se entablan entre filósofos y científicos en torno a la evolución son un diálogo de sordos". Según el filósofo, "algunos científicos, con un sesgo ideológico claro, tratan de forzar los hechos y las explicaciones para dar una versión del hombre materialista y excluir la posibilidad de que el universo tenga una apertura hacia la trascendencia".

Para Hevia, "estamos asistiendo a un magisterio pontificio de muy elaborada precisión y el Papa debe hablar de todo lo que implique al hombre: aborto o eutanasia, entre otras, porque el hombre es el asunto principal para la Iglesia.

¿Puede haber vida fuera de la Tierra?

José María Hevia, sacerdote y teólogo, así como astrofísico, descubrió la galaxia "SMNR 1050", en el año 1992. Está situada dentro de la constelación de Leo, a 35,5 millones de años luz de la Tierra, en el cielo profundo y sucedió mientras realizaba sus investigaciones en Calar Alto. El sacerdote cuenta con una beca de investigación del Max Plank Institut. Tal y como explicó a este periódico, cuando se confirmó el descubrimiento quiso denominarla "Seminario", en relación con el lugar "donde invierto mi vida y mi oficio de amor, pero la organización no admitía un nombre con vocales". Ante la pregunta de si puede haber vida fuera del planeta Tierra, José María Hevia aseguró que, de momento, "es ciencia ficción y si existiera, esos seres están bastante lejos para lograr intercomunicación con nosotros". Indicó que esta posibilidad no repele a la teología, "pero es teleología ficción", recalcó. También ha realizado sus investigaciones en Canarias y valoró positivamente la tecnología y las buenas características que tienen el Roque de los Muchachos y el Observatorio de Izaña, así como el cielo de las Islas.

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