UNA VEZ MÁS, los tinerfeños hemos tenido que sufrir recientemente y de forma directa las consecuencias de la carencia de medios destinados a nuestro Archipiélago por la Agencia Estatal de Meteorología, cuyas previsiones no suelen cumplir con las expectativas que se supone a un órgano que asume tanta responsabilidad. Porque de la información que proporcione pueden depender, en un momento dado, la vida y la hacienda de los ciudadanos.
El pasado día 16 se reprodujo una situación catastrófica con un temporal que en este caso se centró fundamentalmente en el Valle de La Orotava. Todos conocemos los enormes daños ocasionados y las desalentadoras pérdidas producidas, no obstante, por fortuna, limitadas a bienes materiales. Sin duda, muchos de los perjuicios registrados se podrían haber evitado si los vecinos y las instituciones hubiesen contado con una información veraz, facilitada con tiempo suficiente, para tomar determinadas medidas preventivas.
Ello no pudo ser así porque el personal destinado en esa agencia dependiente de Madrid carece de unos equipos que resultan hoy en día imprescindibles. Y no será porque no lo hemos demandado del Gobierno central, a cuyos responsables se lleva años planteando la necesidad de establecer un sistema adecuado para la detección de fenómenos tormentosos. En su momento, hace cuatro años y como consecuencia de una interpelación que formulé en el Senado a la entonces ministra Cristina Narbona, se instaló un radar en Gran Canaria, pero está averiado.
No es posible continuar así. No se puede anunciar que van a producirse precipitaciones de 60 litros en doce horas cuando la realidad es que la cifra real llega a los 60 litros en apenas una hora y, además, durante tres horas seguidas. Ello demanda una reparación por parte de los responsables y la inmediata adopción de las medidas oportunas para solventar la actual situación. Es preciso incorporar los equipos necesarios y el establecimiento de un sistema de regulación en el que se encuentren presentes también las administraciones isleñas, las únicas que parecen ser conscientes de lo que ocurre.
Este temporal ha sido otra prueba que hemos debido superar. Y ha sido ciertamente dura, en la que los servicios destinados a atender los efectos de la borrasca actuaron con gran efectividad. Es de destacar asimismo la coordinación que existió entre las diferentes instituciones para gestionar los recursos de emergencia y el trabajo que desempeñaron muchísimas personas. A todos nuestra gratitud.
También es preciso significar la madurez demostrada por los habitantes de La Orotava, el Puerto de la Cruz, Los Realejos y San Juan de la Rambla, que asumieron la situación que les había tocado vivir y demostraron paciencia ante unas labores de recuperación que ciertamente debían ser lentas, dada la magnitud de la catástrofe. Han dado, sin duda, una imagen de responsabilidad que agradecemos y admiramos.
No ha ocurrido otro tanto, sin embargo, con determinadas personas que, buscando algún rédito político, no han dudado -también una vez más- en extender falsedades sobre el mantenimiento de las infraestructuras o las vías naturales de evacuación, con el fin de aprovechar el mal de todos para pretender perjudicar aún más a sus rivales. Afortunadamente, esos cada vez tienen menos importancia.
* Presidente del Cabildo de Tenerife
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