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Cartas al director

29/nov/09 09:35
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Volviendo a releer

Después de haber afeado, especialmente al excmo. ayuntamiento, un sinfín de pequeños, y no tan pequeños, detalles que no embellecen precisamente a esta ciudad de Santa Cruz de Tenerife, me veo en la obligación de, sin adular a nada ni a nadie, agradecer todos los empujoncitos que algunas de las reclamaciones han recibido.

Por ejemplo: solicitaba la posibilidad de que fuesen controlados aquellos elementos que, bien con patines, monopatines o bicicletas, ponían en peligro la integridad física de todo bicho viviente, haciendo filigranas posturales en sitios destinados al paseo o simplemente al deambular de las personas, y no sólo la integridad física, sino también la emocional de más de uno con los sustos que pegan. Pues bien, pude acceder al concejal correspondiente y debo agradecerle la colocación de unas bien visibles placas que prohíben estos juegos en la amplia zona de las calles Ángel Guimerá y Puerta Canseco, entre Alfaro y Juan Padrón. Gracias, don Hilario.

Además no estaría mal que se evitase que los ciclistas descendiesen alegremente por la calle del Castillo, sin tener en cuenta lo que quiere decir que es peatonal.

Pedía clemencia para las ocho jardineras de la calle José Manuel Guimerá, y aunque las palmeritas han pasado a mejor vida, han instalado el sistema de riego, con una obra considerable en la acera, y sembrado árboles de alto fuste, como algunos gustan decir. Para mí que son flamboyanes. Aquí no sé si darle las gracias al concejal de jardines, al que me referí en su momento, o al hijo del titular de la calle, concejal también, don Ángel Isidro, mencionado asimismo. Por tanto, gracias en nombre de todos, a quien corresponda. El césped debe controlarlo y meterlo en cintura, no dejándolo crecer locamente. A los transeúntes, ocasionales o bien habituales por el Rastro, también recordarles que las botellas, las latas de refrescos o las bolsas plásticas tienen mejor acomodo en las papeleras que en las jardineras, aunque educar a tantas criaturas como se congregan en aquella zona la mañana de un domingo cualquiera, parece ardua labor.

Los colosales bancos de la calle Galcerán que enfrentan el antiguo Hospital Militar, y que estaban sucios con ganas, no sólo han sido limpiados, sino también lijados. Queda pendiente la limpieza del piso. Pero esta solicitud me parece que será de más difícil solución, ya que, según me explicó un elemento de Urbaser, solamente hay una máquina para limpiar los espacios acotados y las solicitudes superan con mucho las posibilidades.

En cambio, a la máquina que asea las calles tenemos el gusto de "escucharlas" restregar la calle Juan Padrón, entre Ramón y Cajal y Puerta Canseco, en dos recorridos, a las 2:30 y 3:30 de la madrugada, casi a diario, con tal intensidad y potencia que en la zona de las chicas de vida alegre va a lograr desgastar un registro de la calzada, y en lugar de alumbrado público se va a acabar leyendo "alumbrado púbico". Fino reclamo navideño. La fuente de la plaza de Weyler ha quedado inmaculada; confiemos que los autores de tan meticulosa limpieza hayan quedado contentos con los 134.000 y pico euros del presupuesto, si acaso ya han cobrado.

Por último, dado el pobre patrimonio histórico de la ciudad, sería de general agradecimiento se acordasen de la torre de la Concepción, iluminándola por la noche de forma más que aceptable, y reparando el reloj que luce en lo alto, que da la hora con su campana, pero que tiene las manecillas paralizadas a las seis y dos minutos. Así sea.

Dadas las extraordinarias dimensiones de algunos presupuestos municipales, estos mínimos detalles, que se pueden resolver con pequeñas aportaciones pecuniarias, nos cambian la cara lo suficiente como para que una sonrisa de agradecimiento luzca mejor, sin necesidad de caer en el papanatismo.

José Luis Martín Meyerhans

San Andrés y los Pelados de Güímar

El 30 de noviembre se celebra la festividad de San Andrés. Al hermano de San Pedro Apóstol se le ha relacionado con el vino, pero, en realidad, nada tiene que ver, puesto que el santo era pescador. No se sabe a ciencia cierta dónde nació esa relación, pero la más estimable es que su festividad coincide con la fecha más cercana a la apertura de las bodegas, cuando el mosto ya ha dejado de fermentar, y puesto que esta festividad, como tantas otras, estuvo íntimamente ligada al trabajo y a las tareas del campo, los bodegueros lo eligieron como su patrón. Un refrán campesino dice "Por San Andrés, el mosto vino nuevo es".

En la zona baja de la corona forestal de Güímar y justo entre el Pico Cho Marcial, que configura el paisaje de la cumbre del valle, y las antenas de Izaña, se pueden observar dos enormes clareas a modo de dos ojos gigantescos que corresponden a las dos zonas vitivinícolas más importantes de Güímar, posiblemente entre las más altas de España: Las Dehesas a la derecha con 29.018 ha y a la izquierda Los Pelados con 21.500 ha, situadas entre los 1.200 y 1.500 metros sobre el nivel del mar, con viñedos de uvas predominantemente blancas, imperando el listán blanco, de gran calidad y de secano y que producen unos caldos excelentes. Ambas forman parte de la D.O. Valle de Güímar.

Dentro de la sencillez de los topónimos no es raro imaginar que la denominación "Los Pelados" haga referencia a esa enorme clarea en medio de la arboleda y que se puede observar desde el pueblo, pudiendo distinguirse los distintos cuartos de aperos de las bodegas.

Los bodegueros de Los Pelados de Güímar celebran el día de San Andrés estrenando el vino nuevo en un acto lúdico de carácter no religioso, donde se juntan familia y amigos invitados. Se accede por una única pista asfaltada que parte del barrio de Chacaica. La dificultad para llegar a la zona ha hecho que esta festividad haya conservado su carácter tradicional, casi familiar, que recuerda mucho a lo que antaño fue la romería de la virgen de El Socorro, actualmente masificada.

Ese día no falta bebida ni comida. Desde primera hora y hasta la noche van saliendo platos de caldo, garbanzas, pescado y carne asada a la brasa, escaldón, infinidad de distintos postres, incluidos los ya cercanos turrones que siempre trae algún senderista, cafés, chocolate caliente y otras viandas. El santo se pasea por las diferentes bodegas en un acto similar a una romería con su séquito y parrandas. Por la noche no podían faltar los fuegos artificiales para cerrar un gran día difícil de olvidar.

Imposible relacionar a los más de 25 bodegueros de la zona, pero sí quiero destacar a mi anfitrión Antonio Gómez Gómez, de cuya bodega sale el santo y se organiza la procesión, a su hermano Ruperto, que con unas 4 ha de terreno ha cosechado con sus vinos diversos galardones y, de forma especial, a mis buenos amigos José Juan Gómez de Ganso y su esposa Elba Galdona, con los que tuve la suerte de introducirme, conocer y disfrutar del apasionante mundo de la vitivinicultura.

Artemio Rodríguez Méndez

No quiere enterarse

Dice el Sr. López Aguilar, que ha vuelto a las andadas, que todos los medios en Canarias están en contra de él. El Sr. López Aguilar, o sufre amnesia o viene ahora en plan de víctima propicia a ver si pegan sus quejas. No quiere enterarse de que lo que ha logrado en Tenerife lo ha plantado y regado él mismo. No se puede venir, Sr. Aguilar, a unas islas, aunque sean también las suyas, montado en el caballo de Atila dando estocadas a diestro y siniestro, insultando a todos sus rivales políticos sin miramientos, haciendo juicios de valor y llamándolos corruptos si tan siquiera darles la presunción de inocencia. No se puede asistir a un Parlamento a reírse descaradamente de la oposición y que mientras don Paulino habla para todos, usted lo ignore y para que también lo ignoren los suyos haga caricaturas burlescas de los miembros de la oposición convirtiendo el Parlamento en un circo insultante a su gusto.

Usted sólo vino a Canarias a realizar una labor de destrucción. Acuérdese de sus continuos insultos y descalificaciones, acuérdese de que jamás aportó nada positivo para los canarios, acuérdese de que Vd. declaró una guerra sin cuartel a la oposición, o sea, un ataque constante y una colaboración cero. No tuvo en cuenta que muchos miles de canarios pusimos nuestro voto a Coalición Canaria y sentimos sus insultos como propios. Aucérdese de que nos mandó en una ocasión a comer hierba; acuérdese. Usted perdió no solo nuestros votos sino otros muchos de los que le votaron al principio, su irracionalidad lo logró. Y otra cosa, no crea que aquí nadie le ha tenido miedo, como dicen algunos de su partido, lo que se ha tenido es un rechazo hacia usted y una repulsa a sus formas. Usted ha confundido la política, siendo como dicen tan listo. En vez de considerar al adversario como un rival al que hay que superar con argumentos reales dentro de las reglas del respeto y la caballerosidad, usted, repito, vino a arrasar sin compasión utilizando todos los medios más denigrantes y chabacanos posibles. Como consecuencia de esto, hasta en su propio partido hubo deserciones. Para colmo, cuando usted se fue, dejó al peor candidato al frente, eso sí, con la lección de su programa bien aprendida. Coalición Canaria no es lo que esperábamos, pero al menos desde que llegaron han trabajado sin descanso para mejorarlo todo y eso lo agradecemos los canarios. En cambio su partido se ha dedicado a poner vetos a todo, sea lo que sea, denuncias infundadas a ver si alguna pega, etc. ¿Quiere que siga?, mejor no. Si no quieren reconocer usted y los suyos todo esto, vuelvan a las elecciones y verán más claro.

J.A.B.

 

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