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Científicos descubren que la clave del talento es la mielina

Dan Coyle, autor de "Las claves del talento", asegura que el tiempo dedicado a practicar una habilidad y las repeticiones con las que se liman los errores son la clave del éxito. La mielina es una lipoproteína que recubre los nervios.
28/nov/09 07:44
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SER UNA ESTRELLA DEL FÚTBOL A LA EDAD ADULTA depende de las capas de mielina que se logre generar./ efe
SER UNA ESTRELLA DEL FÚTBOL A LA EDAD ADULTA depende de las capas de mielina que se logre generar./ efe

EFE, Madrid

¿Por qué Brasil es una cantera de estrellas del balón? Hasta ahora muchos recurrían a la genética para, por ejemplo, explicar el "jogo bonito" de los brasileños, pero los científicos han descubierto que la clave del talento está en la mielina, una proteína del sistema nervioso que aumenta con la práctica.

"No se nace con genes mágicos", declara Dan Coyle, autor de "Las claves del talento" (Zenith), un libro que reúne algunas investigaciones sobre el papel de la mielina, una lipoproteína que recubre en forma de vaina los nervios y permite la transmisión de impulsos entre ellos.

Hasta ahora los expertos habían estudiado la pérdida de mielina como responsable de graves enfermedades del sistema nervioso como la esclerosis múltiple o lateral, pero no habían relacionado su desarrollo con el talento.

La mielina rodea los nervios como "si se tratara de un aislamiento de goma que envolviese un alambre de cobre" con el objetivo de que la señal sea más veloz y fuerte e impida que se escapen los impulsos nerviosos.

La práctica intensa de una habilidad, según Coyle, añade nuevas capas de mielina, por lo que las acciones y los pensamientos se vuelven más "veloces y precisos".

Coyle, que viajó alrededor del mundo en busca de los "semilleros de talento", descubrió en Brasil que el éxito de sus jugadores de fútbol no se debía a que "lo practicaran en la playa o a la bondad de su clima", sino a las horas que dedican al entrenamiento y, sobre todo, a las repeticiones con las que liman los errores.

Brunio -cuenta Coyle- tiene once años y trata de aprender el "elástico", una nueva maniobra de dominio del balón que se le resiste hasta que, después de repetir el movimiento más lentamente y dividirlo en partes, lo consigue.

En Brasil, el escritor estadounidense constató que aunque por ejemplo en las favelas la pasión por el deporte ayuda a desarrollar estas habilidades, la clave está en el fútbol sala, una incubadora en la que el balón, más pequeño y pesado, y el menor espacio aumentan un 600 por cien los toques del balón y aceleran el proceso de la mielina.

Coyle también encontró otros ejemplos en su periplo: el éxito de un club de tenis ruso que a pesar de sus precarias instalaciones forma a más jugadoras de máximo nivel que todo Estados Unidos o la rara coincidencia de las hermanas Charlotte, Emily y Anne Brontë, tres escritoras de talla internacional.

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