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El ahorro en casa puede reducir en 11,2 toneladas las emisiones anuales de CO2

En las viviendas y otros edificios se consume el 41% de la energía de la Unión Europea. Dinamarca impulsa casas respetuosas con el entorno y con mínimas emisiones de dióxido de carbono. Dejar el coche en casa y optar por la bicicleta para desplazarse supone un ahorro de 80.000 toneladas de CO2 al año.
28/nov/09 07:44
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EFE, Copenhague

La lucha contra el cambio climático empieza en casa y en los edificios, donde se consume el 41% de la energía de la Unión Europea (UE) y donde se puede ahorrar, en cada una de ellos, hasta 11,2 toneladas de emisiones de dióxido de carbono (CO2) anuales.

El respeto al medio ambiente y la salud de uno de sus hijos es lo que impulsó hace un año a la familia Schav a trasladarse al municipio de Stenlose, a unos 30 kilómetros de Copenhague, donde construyó una casa con muy bajo nivel de emisiones de CO2.

El barrio de Egernhauen, en el municipio de Stenlose, tiene en perspectiva un total 750 casas (ahora hay 350 construidas) distribuidas en una superficie de 76 hectáreas.

Su particularidad reside en que desde 2003 sólo se pueden construir casas con un consumo máximo anual para calefacción y agua caliente de 35 kilovatios por hora.

Y no sólo eso: deben tener un mínimo de tres metros cuadrados de paneles solares, recoger el agua limpia de la lluvia para sanitarios y lavavajillas, no pueden utilizar en su construcción ni PVC ni conglomerado y deben construirse con unos requisitos de aislamiento que superan incluso a los que se utilizan en el resto de Dinamarca.

Pero hay más: debe haber un sistema de ventilación que permita la renovación total del aire cada dos horas, aire reutilizable en un 95%, y debe tener un sistema de calefacción radiante calentado con gas natural.

Por ello, la señora Schav y su marido decidieron gastarse 450.000 coronas danesas (60.000 euros) para construirse una casa de 125 metros cuadrados en este municipio ecológico y mejorar su nivel de vida.

"El traslado ha sido una experiencia tremendamente positiva: hacemos algo bueno para el medio ambiente y mi vida social ha mejorado sensiblemente al vivir en un barrio tan pequeño", dijo la señora Schav a un grupo de periodistas españoles que la visitaron recientemente.

Pero además, el asma que sufría uno de sus hijos ha mejorado gracias, según su opinión, a la bomba que posibilita la renovación cada dos horas del aire en el interior de la casa.

La casa tiene una gran luminosidad, pese al encapotado y gris cielo de los alrededores de Copenhague, gracias a sus enormes cristaleras protegidas por un triple vidrio aislante.

En una de las paredes del salón, la señora Schav tiene una pantalla de mando con la que controla todos los detalles de consumo: la cantidad de luz, el agua de lluvia embalsada para los sanitarios, la temperatura ambiente, la del interior...

Pero también es un pequeño centro de ocio desde donde se controla el MP3, la radio e, incluso, se consulta la receta del día.

La construcción de una casa como la de la señora Schav cuesta entre un 5% y 10%, pero lo que se gasta de más se recupera en pocos años gracias al menor consumo energético.

En conjunto, las casas de este barrio de Stenlose ahorran al medio ambiente 630 toneladas de C02, equivalentes a 400.000 litros de petróleo y, comparadas con los edificios convencionales, ahorran 22.000 metros cúbicos de agua por año, 58 toneladas de PVC y 200 toneladas de conglomerado de madera.

Una casa de este tipo (aislada pero con 125 metros cuadrados) se gasta en calefacción unos 800 euros anuales. En una casa normal, la cantidad es más del doble, según cálculos de Rockwooll, empresa líder del sector del aislamiento.

Stenlose es el municipio pionero en Dinamarca en este tipo de construcción ambiental. Pero a partir del año que viene, otras 52 localidades en toda Dinamarca se han marcado el objetivo de reducir su pérdida energética y moderar el consumo.

En Copenhague, la lucha contra el cambio climático tiene otra imagen: la de los ciclistas. Según cifras proporcionadas por Jens Loft Rasmussen, director de la Federación Danesa de Ciclismo, en el año 2008 un 37% de los ciudadanos del país cogió la bicicleta para trasladarse por la ciudad, en una media de entre tres y cuatro kilómetros diarios.

Según cálculos de la federación, dejar el coche en casa y hacer un traslado de diez kilómetros supone un ahorro al año para el medio ambiente de 80.000 toneladas de dióxido de carbono.

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