Sin detallar los componentes beneficiosos de la uva como fruta o del vino como elixir e, incluso, en estos últimos tiempos como ungüento en las terapias, la aureola que rodea las fases del cultivo, la producción y el consumo del vino, otorgan una indiscutible relevancia desde múltiples perspectivas. La viticultura, entendida como ciencia, precisa de las más minuciosas investigaciones en cuanto al cultivo; analizar los suelos, interpretar los síntomas, valorar sus necesidades, combatir enfermedades, definir riegos, decidir operaciones en verde, organizar la arquitectura de la planta? En cambio, si tomamos en cuenta la viticultura como oficio, encontraremos podadores, amarradores, deshojadores, despuntadores, tractoristas, vendimiadores? Y si, además, nos centramos en el resultado del conjunto, lo realmente grandioso es el fin de la viticultura como paisaje, logrando mantener espacios verdes conservados y respetuosos con el medio ambiente, un modelo de cultivo realmente sostenible, siempre y cuando bebamos vino, claro está. En cuanto a la producción, el vino en su fase de transformación resulta todo un misterio, incluso para quienes nos dedicamos a ello, que si bien podemos canalizar ciertos aspectos, estamos muy lejos de imponer nuestras pretensiones sobre los caprichos de la bioquímica. Sistemas de recolección, modos de recepción de uva, despalillados, estrujados, transporte de mostos, elección de recipientes, correcciones, remontados, controles de temperatura, analíticas, bazuqueos, delestages, prensados, trasiegos, clarificados, mezclas, envejecimientos, estabilizaciones, filtraciones, embotellados, selección de tapones, etiquetados, capsulados, codificaciones, entre otros cientos de decisiones. Complejísimo oficio el de elaborar vinos, artistas que combinan la magia y la ciencia. Llegados al fin último del vino, su consumo, podemos afirmar que tras el descorche se encierra un campo interminable? Conservación, descapsulado, descorche, decantación, elección de las copas, catas comentadas, armonía entre vinos y recetas, un infinito equipo humano que recepciona y ofrece los vinos día a día. Miles de personas que participan en su creación para despertar nuestros sentidos, para excitar nuestras papilas y estimular nuestro hedonismo. ¡Disfrútenlos! ¡No olviden brindar por San Andrés! ¡Salud! Agustín G. Farráis Enólogo de Torres en Canarias
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