Quema en Fuencaliente
Con el corazón desgarrado de dolor,
todavía permanece en mis retinas
las imágenes de tanto horror,
y en mis oídos el grito desgarrado
e impotente del campesino,
viendo quemar lo que tanto esfuerzo
le ha costado durante tantos años.
Sus casas, las cosechas, sus animales, sus recuerdos
e ilusiones, que se han quedado en la nada.
Fuencaliente, tierra fértil de mi Palma amada.
La naturaleza que es tan sabia, pronto se recuperará,
volverán a resurgir los verdes helechos entre la pinocha,
se oirá de nuevo el trinar alegre de los pájaros,
y en las noches tranquilas el cantar de los grillos.
Volverá a caer la lluvia en tus montes
y volverán a formarse los riachuelos
que correrán entre las piedras del campo
regando los pies de tus resurgidos pinares.
Pero el corazón destrozado del campesino
¿quién lo consolará? "Nadie".
Esa herida que ya es surco, quedará latente
en los años venideros y nadie la podrá borrar.
Ángeles González García
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