QUEREMOS dedicar unas líneas de nuestro comentario de hoy al barrio de El Toscal, que es uno de los más significativos de Santa Cruz. José Rodríguez nació en El Toscal, en la muy castiza calle de San Francisco Javier; su familia materna, casi en su integridad, vivió y se desarrolló en El Toscal. Durante su niñez y juventud, José Rodríguez residió en este barrio. Hoy, aunque no habita en él pero sí en sus proximidades, sigue amando a El Toscal. Por eso le duelen las condiciones en las que actualmente se encuentra este barrio, ya que en lugar de mejorar está empeorando.
En El Toscal hay que conservar aquello que merezca la pena. Lo demás se puede mejorar muchísimo, siempre respetando el derecho de los vecinos. Actualmente, El Toscal es una inmensa reserva de suelo para Santa Cruz. Una zona metropolitana que necesita avenidas, calles amplias, rotondas, aparcamientos subterráneos, etcétera. En definitiva, es una fortuna que posee la capital. Un bien inapreciable, dominado hoy por las ratas, las cucarachas, los gatos y otras alimañas. Hay en El Toscal casas terreras que permanecen cerradas por sus propietarios, agujereadas por la carcoma y en un lamentable estado de conservación. Por eso El Toscal es un desconsuelo si pensamos en lo que podrían hacer con ese barrio políticos y técnicos si dispusieran de él. Insistimos: queremos y amamos a El Toscal, pero nos duele El Toscal.
No estamos conformes con el nuevo plan general y, de forma concreta, con lo previsto para este barrio, porque pensamos que se puede mejorar El Toscal. Con una planificación adecuada, esta zona de Santa Cruz podría ser un ejemplo de modernidad para la ciudad. Una zona con edificios altos, ¿por qué no?, en contraposición con la edificación baja que predomina en otros distritos. Quizás pecando un poco de exagerados, podemos decir que El Toscal está llamado a ser un pequeño Manhattan dentro de la capital tinerfeña; la auténtica city de Santa Cruz. Sería un "Manhattan" sin río, como sí lo tiene Las Palmas de Canaria. ¿O no? Tampoco tendría metro ni ferrocarril, como también lo va a tener "la capitá", que pronto contará hasta con transporte underground, aunque ahora no tengan dinero ni para pagar el gasoil de las cuatro guaguas que todavía funcionan por allí.
Ironías aparte, conviene no tocar de momento la refinería. La refinería es un semillero de puestos de trabajo, tanto directos como indirectos, además de la seguridad del abastecimiento de combustible para Tenerife. Si perdemos la refinería, tendremos que mendigarle la gasolina a Las Palmas. La gran apetencia canariona siempre ha sido la refinería. Por eso nos conviene también disponer cuanto antes del gas como combustible alternativo. Ese gas que hoy nos niegan los inteligentes patriotas que se esconden en la Universidad de La Laguna y la contaminan con su presencia. Si no obramos con cautela, pronto también dependeremos de Las Palmas para el suministro de combustible. Por eso conviene que dejemos la refinería en paz, que mucho está haciendo por cuidar el medio ambiente con el control exhaustivo de las emanaciones. El suelo para la modernización de Santa Cruz está en El Toscal, no al otro lado de la avenida Tres de Mayo.
Nos duele Canarias, nos duele Tenerife, nos duele Santa Cruz y nos duele El Toscal. Pero no queremos pontificar ni convertirnos en justicieros de la ciudad, sino exponer soluciones. Y es lo que hemos hecho en este comentario.
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