HAN RESUCITADO los del Gobierno ZP la economía sumergida. La gente quiere cobrar al contado, como en los viejos tiempos. Y más ahora, que nos pretenden cargar un porcentaje por usar los plásticos. España, la España arruinada, se ha abandado a la cosa de contado y hasta en los restaurantes te piden por favor que sueltes la pasta a escote, para que ningún gracioso saque la tarjeta y pague en nombre de todos y luego se cobre él.
Han conseguido que los españoles -y los canarios- nos pongamos de acuerdo en algo. En cobrar y pagar al contado, con los billetes escuchando la conversación. Eso del baracalofi ha pasado a la historia. Ahora la gente quiere ver los billetes y si no son de quinientos, mejor. Porque si llevas los billetes de quinientos a un banco, el banco tiene la obligación de chivarse a Hacienda y, si entregas más de tres, la Hacienda puñetera y zumbona te persigue hasta el final de los kilómetros de la Tierra. Y van y te preguntan: "¿De dónde sacó usted el parné?". Y tú respondes lo que se te ocurra, que te lo dio una tía, doña Carmen, que lo tenía bajo el colchón.
Pero la economía sumergida resucita porque los que la practican se encuentran registrados -y cobrando- en las listas del paro del señor Zapatero. Es decir, por un lado estiran la mano y por el otro van al banco a ver si el Estado -o sea, nosotros- le ha ingresado sus 900 euritos al mes, que les vienen de perillas.
La economía sumergida no tiene nada que ver con la economía sostenible del señor ZP. Esta última no sirve para nada, en contra de la otra, que es magnífica: no se paga a Hacienda, no se emiten facturas, no se declaran las cantidades que se reciben, tampoco se meten en el banco. Una maravilla, como en la España negra de entonces.
El dinero, al bolsillo; y si abulta mucho, debajo del colchón, que es donde nunca mira Garzón, que Garzón se lleva a zapadores de la policía que pican las paredes con un sacho, a la búsqueda de las cajas fuertes camufladas que el SITEL ha detectado cuando Fulanito llama a su suegra para hablarle en clave. En clave de ja.
La economía sumergida es la que ha logrado ZP con sus pactos sindicales espurios, firmados sólo para que no le muevan la silla los Méndez y los Toxo. En realidad fue Franco quien acertó inventando el sindicato vertical (más democrático que los actuales) y el despido imposible, que es lo que pretenden los actuales. Así que todos -ZP y los sindicalistas- deberían hacerle novenas al Caudillo. Al invicto don Francisco.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD