Santa Cruz de Tenerife, EFE El Cabildo de Tenerife ha remitido a los ayuntamientos de la isla un documento con las directrices para regular el funcionamiento de los guachinches como establecimientos de venta de vino de cosecha propia complementarias a las tareas agrícolas y por un máximo de tres meses.
Según este documento, la actividad de venta de vino será al menor, temporal e inocuo y el consejero insular de Agricultura, Ganadería y Pesca, José Joaquín Bethencourt, se reunió con políticos y técnicos municipales para lograr el consenso en torno a estas recomendaciones, informa el Cabildo tinerfeño en un comunicado.
José Joaquín Bethencourt señala que la iniciativa del Cabildo responde a la solicitud de intervención planteada por la Asociación de Pequeños y Medianos Comerciantes del Valle de La Orotava (Apymevo) y la Asociación de Viticultores de Tenerife (Asviten).
Ambas organizaciones suscribieron un acuerdo relativo a la venta directa de vino por parte de los viticultores isleños con el fin de evitar que esta actividad perjudique los interés de los propios cosecheros y del sector de la restauración, añade.
Entre las propuestas planteadas en el documento destaca la obligatoriedad de realizar esta actividad en un plazo máximo de tres meses, que el único vino a la venta sea de cosecha propia y que cuente con los registros de industrias agrarias y de embotellador.
Asimismo, se deberán realizar controles de calidad del vino, declaración de la cosecha correspondiente y disponer del correspondiente carné de de manipulador de alimentos.
Además se podrán abrir en suelo rústico de protección agraria siempre que la actividad esté vinculada a la producción, transformación, comercialización o cualquier otra actividad que permita obtener renta complementaria a la tarea agrícola.
En el caso de que los establecimientos se encuentren ubicados en suelo que no sea rústico se deberá aplicar la normativa del planeamiento municipal en vigor.
La solicitud para obtener la licencia deberá presentarse en el Ayuntamiento correspondiente, explica.
El consejero indica que "acercar la bodega al consumidor" supone un atractivo que se debe mantener y que repercutirá en una mejor comercialización, pero no se puede permitir la competencia desleal con los restaurantes ni con los vinos con denominación de origen.
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