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EFE, Madrid
Los grupos parlamentarios del PSOE y del PP, más los de CiU y PNV, rubricaron ayer un acuerdo para la Presidencia española de la UE que por encima de cualquier otro objetivo pretende sentar las bases de la recuperación económica. Los portavoces de los cuatro grupos, José Antonio Alonso, Soraya Sáenz de Santamaría, Josep Antoni Duran i Lleida y Josu Erkoreka, firmaron conjuntamente un pacto, a la postre convertido en una proposición no de ley, que el pleno del Congreso debatirá en diciembre para que España asuma el 1 de enero de 2010 la Presidencia de la UE con las líneas maestras de su gestión ya definidas.
Los cuatro coincidieron en remarcar la relevancia que la salida de la crisis tiene en el acuerdo firmado. Alonso afirmó que el Gobierno de Zapatero presidirá la UE "en un momento -primer semestre del año que viene- en el que aún" se dejará notar "una crisis económica brutal", aunque ya se atisban las vías de recuperación en Europa.
Sáenz de Santamaría situó éste como el objetivo primordial, así como el de crear empleo.
Duran i Lleida, por su parte, destacó la importancia del pacto para colocar a España "en la cabeza de la salida de la crisis", y en similares términos se expresó Erkoreka.
Los representantes del PSOE y del PP, además, subrayaron la unidad de los dos partidos en esta cuestión, mientras que CiU y PNV diversificaron las tareas de trascendencia: Duran reclamó la necesidad de reforzar el corredor mediterráneo y Erkoreka habló de fortalecer la operación Atalanta en el Índico para contrarrestar la incidencia de la piratería.
La economía es el eje más consistente en torno al cual gira este acuerdo de los grupos, y así, incluye referencias a la necesidad de controlar el gasto público y a la economía sostenible.
La situación del empleo
La regulación transparente de las entidades financieras, la concreción de un mecanismo de supervisión europeo, y sobre todo, la creación de empleo son pilares del pacto. En este sentido, de acuerdo con el texto, Zapatero deberá situar la situación del empleo en las agendas de los Consejos europeos que presida.
Los grupos firmantes coinciden, además, en fomentar el turismo, el transporte competitivo y un nuevo modelo energético.
La aplicación del Tratado de Lisboa, el empeño en dedicar a I+D+i el 4% del PIB y la defensa de la igualdad de género, y la puesta en marcha del nuevo engranaje institucional de la UE son otros puntos destacados, al igual que la seguridad, la lucha antiterrorista, la inmigración y el cambio climático.
En cuanto a política exterior, la relación atlántica y la iberoamericana aparecen como primordiales, así como la cooperación con la OTAN y la solución del conflicto Israel-Palestina.
La relación con Cuba, sin embargo, no está en el acuerdo: PP y PSOE no limaron sus diferencias y por ello ha quedado fuera del pacto, lo que los populares consideran una garantía de que el Gobierno español no buscará cambiar la Posición Común de la UE con la isla. Según fuentes socialistas, para el PSOE era importante esta referencia como quiera que "todo el mundo está cambiando su relación" con Cuba.
Hay también asuntos más locales: la solución de los problemas industriales de Navantia, la divulgación del programa Xacobeo o la defensa de la ultraperificidad son algunos de ellos. El acuerdo supone, además, que socialistas y populares votarán siempre en la misma dirección las enmiendas que a este pacto presenten.
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