LA VERDAD es que, tal y como está la situación en nuestro país, no es para sentirse ni orgulloso, ni satisfecho o contento. La política económica va fatal, el déficit del Estado parece que se ha multiplicado por siete, así que no sólo nosotros vamos a tener problemas, sino que también, por el camino que vamos, llegará el problema hasta nuestros nietos y tendrán que pagar los excesos de estos años. En algunos aspectos, como el paro y ciertos indicadores, hemos llegado a la peor época desde Felipe González, otro gobierno socialista. En otros, como la política exterior, estamos peor. Sinceramente, no comprendo cómo un diplomático como Moratinos, que estuvo 10 ó 15 años como representante de la Unión Europea en Oriente Medio para tratar de arreglar de alguna forma el problema palestino (y no consiguió absolutamente nada), pueda ser el ministro de Asuntos Exteriores de España. ¡Así nos va! Gibraltar, reconocido como interlocutor en el contencioso que tenemos desde el Tratado de Utrecht, que indicaba que era un asunto entre Inglaterra y España, así reconocido por las Naciones Unidas y Europa. El agradecimiento ha sido tirar al blanco sobre una boya con la bandera nacional y solicitar que la Guardia Civil, que trata de evitar el contrabando del que vive esa colonia inglesa en perjuicio de España, se retire de unas aguas que, según el tratado ya mencionado, son de España.
Los países con los que mejor nos relacionamos son países populistas suramericanos, de izquierda claro: Venezuela, Bolivia, Cuba... o Irán, Palestina, Marruecos... ¿Dónde han quedado las relaciones con Francia y la Alemania de la fracasada Merkel? ¿Se acuerdan? Íbamos a "volver" al centro de Europa prácticamente en nada. No somos respetados en el exterior. No sólo es el triste asunto de Somalia con el "Alakrana" muy mal resuelto, con un montón de falsedades y engaños, con sufrimientos innecesarios de la tripulación. Si se iba a pagar el rescate y evitar enfrentamientos armados, que sin ninguna duda nuestra Armada hubiera resuelto favorablemente, por el "buenísimo" de este Gobierno, que le da lo mismo dejar por los suelos el honor de nuestras Fuerzas Armadas, a las que utiliza sin ningún pudor para sus fines políticos, tendrían que haberlo hecho desde el primer momento y lo antes posible. Ahora hasta Guinea Bissau asalta un petrolero español y descarga su petróleo, y esta es la hora en que seguimos cruzados de brazos.
A todo esto le podemos sumar el desmadre autonómico, especialmente en Cataluña, que ha sido un principado, un condado, o una marca (cuando perteneció a Francia), pero que yo sepa nunca ha sido una nación o un reino, como pudieron ser Aragón, Navarra, Granada, Galicia, Castilla y León? Lo que sí es cierto es que desde hace doscientos años, o algo más, siempre han estado creando problemas con sus fueros y legislación propia. Curiosamente, si no recuerdo mal, sus mejores épocas fueron con la dictadura de Primo de Rivera y con Franco. Ahora, ante el posible dictamen del Tribunal Constitucional sobre su Estatuto, recurrido por considerarse que tenía varios puntos posiblemente anticonstitucionales, las autoridades catalanas, incluyendo el Partido Socialista catalán, están presionando de forma totalmente descarada al tribunal para que dictamine de acuerdo con sus deseos, amenazando con no se sabe cuántas barbaridades. Lo que se debe esperar de un tribunal de justicia es un dictamen técnico-jurídico, y no, por supuesto, político. Así, el hecho de que por la tardanza del dictamen el Estatuto se haya legislado como si ya fuera constitucional -¡que hubiera supuesto cambiar España de arriba abajo!-, el que haya sido aprobado por un referéndum con menos del 30% de participación, que en cualquier país democrático hubiera supuesto su invalidación, son temas políticos que tendrían que ser resueltos en el Parlamento nacional, pues afectan a toda la nación. A todo este disparate legislativo hemos llegado por Rodríguez Zapatero haber prometido que el Estatuto saldría aprobado tal como lo aprobasen los catalanes en su Parlamento.
Los ciudadanos de este país, otrora respetado, debemos exigir que, aún con sus limitaciones, por su politización, ante las presiones, nos ofrezcan una resolución jurídica clara, rigurosamente fundada de acuerdo con consideraciones, criterios y métodos estrictamente técnico-jurídicos sobre la constitucionalidad del Estatuto de Cataluña. Y si su dictamen no fuera respetado como corresponde y las reacciones de todo tipo en esa Comunidad fueran desproporcionadas y fuera de lugar, el Gobierno y, en primer término, su presidente deberían apoyarse para su resolución en el art. 8 de la Constitución, apartado 1, que dice: las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el "ordenamiento constitucional". Igualmente, en el art.155, sobre Incumplimiento de Obligaciones, que dice: "Si una Comunidad Autónoma no cumpliera las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuara de forma que atente gravemente al interés general de España (como sería el caso), el Gobierno, previo requerimiento al presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquella al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general".
Ítem más, la baja calificación de nuestra enseñanza primaria, media y superior, con ninguna de nuestras Universidades entre las mejores. La violencia juvenil, de género y de todo orden, que nos manifiesta una pérdida de valores incuestionable, con maltrato no sólo a las parejas, sino también a los mayores, a los profesores, a los niños (a pesar de su excesiva protección legal); con una ingeniería social que trata de dar la vuelta a nuestras creencias y tradiciones, con la Educación para la Ciudadanía, que no se limita al comportamiento cívico y conocimiento de nuestra Constitución, sino a temas de tipo moral, propios de los padres según la citada Constitución. Si a esto le añadimos talleres de masturbación pagados con fondos públicos en Extremadura, la enseñanza sexual que se pretende dar... llegamos a la conclusión inicial de nuestra columna de hoy.
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