ORA en Arabia Saudita, ora en Alemania, Zapatero se cree ya un líder mundial. Es lo único que le queda: la imaginación. Hoy estará en España, de donde nunca debió salir, a presentar su Economía Sostenible: un nuevo cuento de hadas con sabor esotérico. Zapatero no le hace caso a nadie, sino que va a su bola.
Le ha cogido gustirrinín al Falcon de la Fuerza Aérea, que es una especie de Hortera One, y por ahí circula, por esos cielos no sólo de la Europa que él cree que va a presidir -en todo caso, preside España, por seis meses-, sino por el Oriente Próximo, en busca de colocar al morisco su totorotada de la Alianza de Civilizaciones. Los hay ilusos.
España está mal gobernada; y, en todo caso, está gobernada por un iluso que sufre de todos los males de las segundas legislaturas, incluido el síndrome de La Moncloa. Cuando Rodríguez Zapatero no está en un avión, se refugia en su despacho. Siempre ha sido así. Lo mantiene políticamente vivo la ilusión de presidir Europa. Pero es que las segundas legislaturas nunca son buenas, también porque los habitantes de España se cansan de sus dirigentes. Al quinto año están hasta las bolas de ellos.
Zapatero descuida, incluso, las sesiones de control parlamentarias. El otro día, Soraya Sáenz de Santamaría le dio sopas con honda a la veterana Fernández de la Vega. Es que se les están acabando los argumentos y las razones se han convertido en sinrazones; y de esa forma no es posible gobernar. Nos parece patético ver a ese hombre, que no ha sabido solucionar los problemas de su país, visitando otros para dar consejos a sus dirigentes. ¿Qué consejos? ¿Su fórmula famosa para subsidiar a millones de parados con el dinero que fueron capaces de ahorrar los gobiernos anteriores? ¿Qué es capaz de recomendar Rodríguez Zapatero al Rey de Arabia, a Ángela Merkel o al presidente Hosni Mubarak? ¿No sería mejor que echara la vista al interior de su casa para que se dé cuenta de lo mal que está?
Estamos viviendo momentos económicos muy graves y quien tenía que ser el motor de la recuperación no piensa sino en los pajaritos preñados de la Alianza de Civilizaciones y de la Economía Sostenible. Pero, por Dios, si todas esas no son sino entelequias, que nunca prosperan.
Zapatero parece ajeno a todo ello. Tiene una idea fija en la cabeza: contentar a los sindicatos a base de dinero, subsidiar a los parados y dejarlo todo como está, desde Franco, que hizo inflexible el empleo. No le valen ni las recomendaciones de Fernández Ordóñez, ni de Trichet, ni de su antiguo ministro Solbes, ni de sus asesores principales. No le vale sino lo que él piensa. Y es muy malo pensando. Muy malo.
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