O.G., Tenerife
Estas mismas líneas recogieron no hace mucho tiempo, para ser más exactos el pasado 16 de enero, el espectáculo que sus señorías dieron en un pleno del Parlamento de Canarias con las denominadas alusiones (RAE: 1.- Acción de aludir. 2.- Figura que consiste en aludir a alguien o algo). Ayer, el espectáculo se volvió a repetir, y amenaza con hacerse habitual.
Ni el cambio de Reglamento de la Cámara, ni las firmes promesas realizadas al comienzo del nuevo ejercicio parlamentario por el presidente, Antonio Castro, de que iba a ser más contundente con los diputados, han hecho efecto en el salón de plenos, en el que, en un pleno sí y en el otro también, el "caso Tebeto" saca de sus casillas, unas veces con razón y otras sin ella, a los parlamentarios.
El talante del presidente del Parlamento, que quiere repartir justicia por igual, le hace, en ocasiones, débil ante sus "compañeros", que aprovechan este hecho para hurgar en el ojo del contrario, por alusiones o por lo que sea.
El récord de ellas lo tiene, sin dudas, el Grupo Parlamentario Socialista, y en él destaca su diputada Francisca Luengo, a quien sigue de cerca su compañero y portavoz, Santiago Pérez.
En los populares son Australia Navarro y Miguel Cabrera Pérez-Camacho los que pugnan por tan honroso puesto, en el que no destaca nadie en particular en las filas de CC. Su portavoz, José Miguel Barragán, y su presidente, José Miguel González, aparecen en la lista, pero por razones obvias.
Poco más o menos, estos son los protagonistas de la jornada parlamentaria de ayer, en la que comienza pidiendo su turno, por alusiones, Santiago Pérez, lo sigue Francisca Luengo, más tarde Miguel Cabrera, a quien se suma Australia Navarro, continúa José Miguel González, repite Pérez, responde Cabrera, intenta poner orden, sin conseguirlo, Antonio Castro, pide el turno José Miguel Barragán, que pone algo de cordura, vuelve a intervenir Navarro, a quien le responde Castro, que casi deja cerrado el debate...
Y todo ello sin que estuviera en el Salón de Plenos José Manuel Soria, quien también fue aludido, y nada menos que con el calificativo de "payaso", pero no se pudo defender. Para el próximo pleno quedó citado.
Quien calló fue Paulino Rivero, que oyó, observó, miró al cielo, al suelo, votó y salió corriendo a sus ocupaciones.
Con este panorama quedó mitigado el efecto de la PNL socialista sobre Tebeto, una montaña que ha dado, da y seguirá dando para mucho y sobre la cual se reparten las culpas unos y otros. Para los socialistas, con Luengo a la cabeza, los malos son los otros -CC y PP-, pero para los otros la mala es Luengo.
Con todo ello, no se sabe si es el subconsciente de unos o la mala memoria de otros lo que motiva que el paisaje de Tebeto los convierta en seres fuera de sí. Por alusiones.
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