HUMBERTO GONAR, Tenerife
"Miseria". El presidente de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, Pedro Rodríguez Zaragoza, resumió ayer con esta palabra su opinión de la denuncia del concejal del PP Juan Manuel Brito Arceo por la que hizo pública la venta clandestina de tabaco y alcohol a los turistas en la salida de los cruceros, e hizo responsable de esta mala imagen al nuevo responsable de la Sociedad de Desarrollo, Ángel Isidro Guimerá.
Rodríguez Zaragoza no sale de su asombro por el mal uso que, hasta a nivel humano, ha hecho el Partido Popular de esta situación: "Se trata de una familia de cambulloneros que desde hace 30 años se dedica a la venta ilegal de cigarros y botellas de alcohol. En todo el puerto, ellos sólo ocupan cuatro metros de largo por dos de ancho", precisó.
El responsable de la Autoridad Portuaria añadió que esta familia de cambulloneros es la única que queda dedicada a esta práctica después de que hace ya años se llegara a un acuerdo con los que existían. Se les dijo que no podían estar al pie de la escalerilla de los barcos. Sé que es ilegal y que está fuera de comercio. Lo reconozco, a la vez que también sé que es una costumbre de más de treinta años. Si nos ponemos duros, los echamos", llegó a reconocer Rodríguez Zaragoza al admitir que se trata de una competencia del Puerto, para añadir que dentro de poco tiempo terminará esa práctica coincidiendo con la próxima jubilación del beneficiario de ese favor.
Humanidad y legalidad
Frente a esa realidad, el titular de la Autoridad Portuaria contrapuso el lado humano, mucho más allá del sentimental. "Me da pena que se ceben con miserias tan grandes como ésa". "Mejor se podrían dedicar a mejorar cosas mucho más importantes y de más repercusión para los visitantes, como la entrada a la ciudad, que está sucia; la guarrada en la que ha convertido la escultura a la Gesta, el estado de abandono de los jardines o la falta de señalización, ya que los turistas no saben dónde están los lugares de interés que quieren visitar en Santa Cruz por falta de las necesarias indicaciones", continuó.
A Pedro Rodríguez Zaragoza no le pasa inadvertido el desinterés mostrado por Ángel Llanos, líder del PP, cuando era responsable de la Sociedad de Desarrollo y estaba en el gobierno local, a diferencia de ahora, que lleva cuatro meses en la oposición. "Ha sido y es consejero del consejo de administración del Puerto. Si tanto interés tenía, lo podía haber arreglado", dijo el presidente portuario, que lamenta que, a raíz de un rifirrafe político, resulte perjudicada una familia de cambulloneros.
"No entiendo que Ángel Llanos se cebe en una costumbre que, como quienes la mantienen en la actualidad, se remonta a treinta años. Ellos se dedicaban a vender a las tripulaciones al pie de la escalerilla dos botellas de vino y unas colonias. En la actualidad, tenemos un compromiso verbal para acabar con esa práctica, que coincidirá con la jubilación del señor mayor que se encarga de la actividad".
Rodríguez Zaragoza concluyó con esa percepción de degustar la miseria por una riña política.
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