Dublín, EFE Unos 250.000 trabajadores del sector público irlandés llevan a cabo hoy un día de paro en protesta por los recortes salariales impuestos por el Gobierno para hacer frente a la profunda crisis económica.
Así, todos los colegios gestionados por el Estado tienen cerradas sus puertas, miles de pacientes han visto canceladas sus citas médicas y, por ejemplo, el pago de hasta 55.000 subsidios de desempleo sufrirá importantes retrasos.
También se limitarán las vistas judiciales, las actividades del Parlamento nacional, los servicios de emergencia, de recogida de basuras y hasta la Policía, que no puede ir a la huelga, ha recomendado a sus miembros que no hagan horas extras.
En un país de apenas cuatro millones de habitantes, los sindicatos esperan que la huelga provoque serios inconvenientes a los usuarios de los servicios públicos.
No obstante, los sindicatos han desconvocado el paro del personal de los gobiernos locales y servicios sanitarios de las zonas más afectadas por las recientes inundaciones, como en los condados occidentales de Cork, Clare y Galway, al tiempo que el transporte público funciona con normalidad en todo el país.
Tras la huelga, el Congreso Irlandés de Sindicatos (Ictu) volverá a la mesa de negociaciones para buscar una alternativa al plan diseñado por el Ejecutivo para ahorrar unos 1.300 millones de euros a través de recortes en los salarios y pensiones de los trabajadores, que será presentado el próximo diciembre en los presupuestos generales para 2010.
Ictu considera que el funcionariado no puede afrontar otra rebaja de sus condiciones de vida después de la aplicada el pasado abril en unos presupuestos generales de emergencia.
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