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TROMPULGA Y CHICHAPIÉ JOSÉ A. INFANTE BURGOS

Colombovenezolanos

24/nov/09 07:26
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LA AGRESIVIDAD que se manifiesta entre los dos países hermanos de sangre sólo tiene fundamento en los vaivenes de la política llevada a sus extremos. Los pueblos de ambos lados nunca podrían amagar semejante barbaridad; es un pecado capital y nada puede justificar el que sus clases dirigentes y la violencia los conduzcan al abismo.

Les cuento que hace un par de fines de semana fui, en el mal llamado Barrio de Buenos Aires (y que alguna vez lo será) de Santa Cruz, en la punta de su camisa y ya cerca de los cinturones o prendas íntimas que comparte con La Laguna, a la presentación en Canarias de Juan Fernando Fonseca (Bogotá, 29 de mayo de 1979), que con su virtuoso grupo musical, mezcla de pop y ritmos folclóricos colombianos (Tropipop), ha alcanzado un notable éxito internacional y ha sido el ganador del premio Grammy Latino en una de sus versiones. Quiso ofrecer una buena fiesta en los conciertos de su gira "Gratitour", en Barcelona (3/11/09), Madrid (4/11/09) y Santa Cruz de Tenerife (6/11/09) y, aunque no los conocíamos, brindó un auténtico recital.

Saludó primero a los canarios como anfitriones, después a los colombianos que, sobre todo y especialmente, lo habían catado anteriormente y sin que pudiera faltar a los venezolanos, que acompañaban en número elevado. Conocido por la combinación en sus discos de estilos como el vallenato, el rock, el pop o el "lounge", es un grande de la música en su país, donde brillan otras estrellas como Juanes o la increíble Shakira y todos claman, juntos al igual que todas las gentes de bien del planeta entero al cielo, por que la situación fronteriza se encauce.

Es que Venezuela y Colombia fueron un mismo Estado. Sus banderas, por ejemplo, son casi iguales. Gran Colombia es el nombre dado a un extinto y enorme Estado suramericano que fue creado en 1821 por el congreso reunido en la ciudad de Cúcuta con el nombre de República de Colombia. Dicho apócope (Gran) se emplea en este caso para distinguirla de la actual Colombia, que para ese entonces se llamaba Nueva Granada. Esta república existió (jurídicamente) entre 1821 y 1831, y se configuró a partir de la unión de las anteriores entidades coloniales denominadas Virreinato de la Nueva Granada, Capitanía General de Venezuela y Presidencia de Quito, al igual que la Provincia Libre de Guayaquil. Su superficie correspondía a los territorios de las actuales repúblicas de Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá, así como "pequeñas" porciones de terreno que hoy pertenecen a Costa Rica, Perú, Brasil, Guyana o incluso Nicaragua.

La Gran Colombia se disolvió a finales de los años 1820 y principios de los años 1830 por las grandes diferencias políticas que existían entre partidarios del federalismo y el centralismo, así como por las tensiones regionales entre los pueblos que integraron la República.

Ahora mismo se vive nuevamente la tensión en la frontera, con derribos de puentes columbo-venezolanos a raíz del acuerdo con EEUU firmado recientemente y que propiciará la instalación de siete bases militares americanas con más de 15.000 militares de EEUU en el país de Fonseca.

Imaginen cómo se ha puesto en esta ocasión, tras el anuncio de la instalación de las bases norteamericanas, el presidente Hugo Chávez, que ya en la anterior crisis motivada por que el ejército colombiano abatió culpablemente en territorio ecuatoriano a un conocido guerrillero de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), ordenando a una decena de batallones militares que fuesen enviados hacia el límite con Colombia, así como también que se cerrara la embajada venezolana en Bogotá. "Señor ministro de Defensa, muévame 10 batallones hacia la frontera con Colombia, inmediatamente", indicó en aquel episodio el mandatario.

Ahora, hasta Brasil empieza a mover tropas en lo que parece, por un lado, la alianza de mayor o menor implicación de norteamericanos, colombianos o peruanos y, por otro, venezolanos, brasileños o ecuatorianos en un eje azulado contra otro eje rojillo y sobre un pueblo que sólo quiere tener la fiesta en paz.

Como cuentas de un colgante roto, las bases que Estados Unidos planea usar en ese país sudamericano se desgranan por el centro y el noroeste del territorio, y según la emergente izquierda criolla amenaza a Latinoamérica.

Cuando recorremos unos tiempos en que la guerra ya no puede ser un recurso, la política tiene que intentar, desde la diferencia, unir a los pueblos.

infburg@yahoo.es

 

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